Sergio Mur: “Me siento más sólido como intérprete”
Ángel Caballero/Mira a cámara
Han pasado dos años desde nuestro último encuentro y es uno de los actores que más visitas cosecha en Mira a cámara. En este tiempo, Sergio Mur se ha convertido en un rostro conocido para muchos gracias a series como Sin tetas no hay paraíso, Cuénteme cómo pasó y más recientemente, en El Pacto, la Tv Movie que ha dirigido Fernando Colomo. Ha sido reconfortante volver a charlar en la misma cafetería de entonces, con el actor, con el personaje, con el amigo…
Mira a cámara: ¿Ha cambiado mucho tu vida en estos dos años?
Sergio Mur: He pasado por una época muy importante de transición, que espero sea la base de lo que venga en un futuro. Todo lo que he vivido en estos años, que no han sido fáciles, lo veo ahora como algo muy positivo. Un trabajo necesario que tenía que ocurrir para que las piezas encajaran. He tenido que hacer trabajos menos gratificantes y más funcionariales, hasta que me ha llegado una oportunidad como la que me ha dado Fernando Colomo con El Pacto. Me ha servido para darme a conocer y que la gente me viera, porque cuando hice Closer, apenas había rozado el campo audiovisual. Afronté un cambio importante y que hoy valoro como un gran acierto y fue ponerme en manos de otro representante. Creo que después de este tiempo tengo más enfocado y más claro lo que soy y hacia donde me gustaría ir… dentro de otros dos años te cuento.
M.a.c: ¿Qué es lo que más valoras del paso del tiempo?
S.M: Lo mucho que he cambiado a nivel profesional. Closer me cambió, aprendí mucho. Hoy me siento más sólido como intérprete, conozco mejor la profesión, en ese sentido creo que he evolucionado, he aprendido y estoy satisfecho al mirar atrás. He abierto una puerta al mundo de los cortometrajes, conocido a personas excepcionales como Jaime Vaca, Álvaro de la Hoz o Imanol Ruíz de Lara, con los que he trabajado, aprendido y, sobretodo, disfrutado.
M.a.c: ¿Y si te digo que tu entrevista ha sido la segunda más visitada en Mira a cámara?
S.M: Es algo que no esperaba y que pone muy contento. Está bien que la gente se interese por uno, por su trabajo y eso es una parte muy importante de esta profesión. Tengo muchos referentes de actores que trabajan en Hollywood y me doy cuenta del gran trabajo que hacen con su imagen.
M.a.c: Decías que no te habías hecho un hueco en la profesión, ¿Crees que ya lo has conseguido?
S.M: No, aún estoy en ello, pero lo conseguiré. En esta profesión cada carrera es única, y responde a muchos condicionantes externos que no podemos controlar. Espero que El Pacto me abra alguna puerta que me permita acceder a esas historias, a esos personajes, que uno siempre ansía interpretar.
M.a.c: ¿Closer te trajo todo lo que esperabas?
S.M: Depende. No me trajo la repercusión que me hubiera gustado o que uno imagina cuando consigue un personaje como el de Dan. En ese sentido te das cuenta que esto es un suma y sigue, y que las cosas no tienen por qué llegarte en el momento que esperas. Por otro lado, estoy muy orgulloso de como afronté todo aquello, de cómo me superé función a función, de lo que aprendí y del lugar donde dejamos la función y a mi personaje.
M.a.c: Cuando estás trabajando, ¿estás más pendiente de tus compañeros o de tu trabajo?
S.M: De ambos. También depende mucho de quién tenga delante, porque hay actores muy generosos que te dan mucho juego y hay otros que prefieren trabajar solos, obligándote a buscarte la vida por otros sitios. Sobre todo, me gusta dejarme llevar por lo que ocurre en el momento para que nazcan cosas.
M.a.c: Acabamos de verte en El Pacto ¿Qué has puesto en este último personaje que no tengas los anteriores?
S.M: Desde que hice la prueba tenía muy claro como era el personaje y eso me dio mucha seguridad. Sabía por qué camino quería llevarlo y Fernando Colomo, que es un gran director de actores, confió en mí y me dio esa libertad. Podría decirte que es uno de los trabajos más maduros que he hecho y de los que me siento más orgulloso.
M.a.c: ¿Qué personaje histórico te gustaría interpretar?
S.M: Sé que no es un personaje histórico pero me encantaría interpretar a Antonio Vega. Creo que es uno de los autores e intérpretes más importantes de la historia del pop español.
M.a.c: Has aprendido a decir que no, a un proyecto?
S.M: Dicen que una carrera se hace, no tanto por lo que aceptas como por lo que rechazas. He tenido que rechazar trabajos por cuestiones de fechas, porque el proyecto no me convencía o porque, sencillamente, no era el actor adecuado, y cuando no tienes diez guiones encima de la mesa esperándote, es muy difícil decir que no. Algunos de esos proyectos luego se han convertido en éxitos y me he arrepentido. Con otros no ha pasado eso, pero en general estoy muy contento del camino por el que van las cosas.
M.a.c: Hasta el momento, ¿Qué te ha aportado esta profesión?
S.M: Muchas alegrías. Algunas muy sufridas por lo que ha costado sacarlas adelante, pero casi todo ha sido muy bueno. No olvidaré nunca la última función que hicimos de Closer, el día que me cantaron cumpleaños feliz en medio del teatro, o cuando me llamaron para confirmarme que me habían cogido para hacer El Pacto. Son miles de momentos maravillosos que me ha traído esta profesión y que nunca olvidaré.
M.a.c: ¿Qué podemos hacer para seguirte la pista?
S.M: Acabo de hacer una pequeña colaboración en Los Protegidos y en breve se estrenará Lluvia (Sóner Records), un corto con proyecto de largo que dirige Jaime Vaca.
Alicia Sanz: “Me resultaría muy triste quedarme en un fenómeno fan”
Jose Madrid/Mira a cámara
Llegó a Madrid desde Ceuta para cumplir un sueño y poco a poco lo está consiguiendo. A sus 21 años, Alicia Sanz lleva 10 años estudiando interpretación y ha pasado por escuelas como Corazza o La Central de Cine además de ser el rostro de numerosos videoclips y cortometrajes. Ahora prueba suerte con la televisión y, tras su paso por La pecera de Eva se dispone a afrontar el reto de una serie en prime time: La venganza.
Mira a cámara: Desde tu corta experiencia en la profesión, ¿crees que el actor nace o se hace?
Alicia Sanz: El actor nace pero también se hace. Hay algo que viene como de casa pero hay que desarrollarlo, no sólo sirve tener talento. Hay que formarse y reciclarse disfrutando de ese aprendizaje. Si no tienes constancia o no te esfuerzas el talento no te sirve de nada.
M.a.c: ¿Ese aprendizaje consta más de técnica o de corazón?
A.S: Yo elegiría mitad y mitad. Creo que es muy importante tener una base y unas herramientas pero hay que poner el corazón en todo lo que se hace. Los personajes que interpretamos son humanos y tienen que tener ese lado emotivo sean positivos o negativos; hay que saber entenderlos y a veces hasta defenderlos.
M.a.c: Tú has trabajado ya en televisión. ¿Qué te parece el resurgimiento del fenómeno fan con respecto a las series españolas?
A.S: Yo creo que beneficia a esos actores que lo viven si saben aprovecharlo para poder interpretar algo más que eso. Esa fama es muy efímera. Para mí sería muy triste quedarme en un fenómeno fan; es un tipo de popularidad que me asusta.
M.a.c: ¿Ayuda la belleza física al impulso de esos fenómenos y a la carrera de los actores más jóvenes?
A.S: Sí, hay que reconocer que ayuda pero detrás tiene que haber algo más. Depende del personaje que busquen ayuda mucho. Lo que ocurre es que ahora quizá vende ese tipo de perfil comercial que es el que la gente quiere ver en televisión. He ido a castings con amigos a los que les han hecho quitarse la camiseta, y en algunos a los que he ido yo buscaban un tipo de chica con minivestidos. Es algo que está ahí y es difícil de erradicar, aunque siempre tienes la opción de ir más allá.
M.a.c: ¿Tienes referentes en el mundo de la interpretación?
A.S: Charlize Theron. Me parece genial que haya podido hacer los papeles que ha querido. Que valoren a una actriz por su interpretación y no por su físico teniendo el que ella tiene, me parece admirable. Es como un modelo a seguir, aunque también me gustaría hacer musicales como los de Rob Marshall. Me he preparado en danza y en canto y el musical es algo que como espectadora me encanta.
M.a.c: ¿Crees que, como se ha dicho en ocasiones, la televisión es un medio de segunda con respecto al cine?
A.S: Yo creo que ahora trabajar en televisión es una gran oportunidad para hacer cine. De hecho se están haciendo muchas tv movies porque la gente no va a las salas a ver esas historias o a ver cine español. En ese sentido yo creo que la televisión es un gran trampolín y se está acercando cada vez más al cine.
M.a.c: Ahora que vas a ser una de las protagonistas de La venganza, la nueva versión de Pasión de gavilanes, ¿qué te parecen las telenovelas?
A.S: Personalmente no me gustan las telenovelas, aunque ni las juzgo ni las critico. Esto va a ser una adaptación y otro tipo de grabación. Será muy diferente al original aunque también tendrá amor, lujo y todos esos ingredientes que convirtieron en un éxito a los “gavilanes”. Se emitirá una vez a la semana en el “prime time” de Antena 3.
M.a.c: ¿Cuál será tu personaje?
A.S: Seré Jimena, que en esta versión se llamará Lucía y es la hermana pequeña de las tres protagonistas. Y lo cierto es que está siendo muy divertido descubrir en mí misma esa parte de locura y de romper las reglas que tiene el personaje.
M.a.c: ¿Qué cambios supone para ti estar en una serie de ese tipo?
A.S: Muchísimos. Ahora mismo vivo en una residencia de estudiantes y lo voy a dejar todo para rodar durante meses en Barcelona. Va a suponer un gran cambio en mi vida a todos los niveles pero creo que después de un mes haciendo pruebas para la serie es algo que merecerá la pena.
M.a.c: ¿Cómo fue la experiencia de La pecera de Eva?
A.S: Muy positiva porque la serie está hecha a base de improvisaciones. Estaba nerviosa pero me acogieron muy bien y me dieron mucha libertad a la hora de trabajar un personaje que incluso se llama como yo.
M.a.c: ¿Te gusta esa improvisación o prefieres la preparación previa?
A.S: Creo que la improvisación da como resultado una interpretación más viva y te permite ser más creativo. Estás más alerta porque nunca sabes qué es lo que va a decir o va a hacer el actor que está trabajando contigo.
M.a.c: Después de decenas de cástings, ¿sigues algún tipo de ritual para afrontarlos?
A.S: Duermo mucho porque me encanta dormir e intento ir relajada. El día anterior intento estar con mis amigas, hacer mi vida normal y olvidar que tengo una prueba. Siempre que tenga el papel preparado y una propuesta clara, iré con seguridad. Ese ha sido mi método siempre.
M.a.c: ¿Qué dijeron tus padres cuando les dijiste que querías ser actriz?
A.S: Al principio no lo llevaban demasiado bien y eso que tenemos una escenógrafa y una cantante en la familia. No entendían que una niña que sacaba buenas notas quisiera ser actriz. Mi destino era estudiar económicas pero en primero lo dejé para venirme a Madrid. Cuando vieron que era lo que tenía claro desde pequeña lo aceptaron.
M.a.c: ¿Hubo alguien importante en esos inicios?
A.S: Yo diría que Sandra Toral. Ella fue la primera profesora con la que tuve contacto en Madrid y la que me ayudó a buscar un representante que confiase en mí. Cuando llegas a una ciudad como Madrid no conoces a nadie y es normal que estés algo perdido. Es muy importante cruzarte con gente que vea que tienes posibilidades.
M.a.c: ¿Qué consejo les darías a los que empiezan en la profesión?
A.S: Que no se desanimen nunca y que sean conscientes de que estamos haciendo arte, que estudien a los grandes clásicos y tengan no sólo una formación sino una cultura cinematográfica. Estar bien informado, leer y descubrir cosas y compartir experiencias con gente de la profesión es fundamental. De lo contrario te conviertes en un producto en manos de otras personas.
Montse Pla: “Me niego a que me encasillen por mi color de piel”
Ángel Caballero/Mira a cámara
Pasó su juventud entre cajas viendo a su madre, la actriz Beatriz Carvajal, interpretar numerosos personajes. Fue en aquel momento, cuando decidió que quería ser actriz. Debutó en la serie Policias, a la que pronto siguieron otras como: Compañeros, Hospital central, Los Simuladores, Arrayán o Cuenta atrás. Aunque, como ella misma reconoce, su gran oportunidad está por llegar, Montse Pla, no ha perdido las ganas, la constancia y la ilusión por seguir luchando en esta profesión.
Mira a cámara: Tu primer papel fijo fue en Compañeros, ¿Qué piensas cuando ves a los actores de las series juveniles que hay ahora?
Montse Pla: Creo que las series de ahora tienen muchos más seguidores y más repercusión que las de antes y eso, a los actores les va a venir muy bien para darse a conocer. También, es muy peligroso cuando te llega el éxito siendo tan joven porque en esta profesión hoy estás arriba y mañana estás abajo y si no sabes controlarlo se puede llegar pasarlo muy mal.
M.a.c: ¿Tú supiste controlarlo?
M.P: Cuando empecé en Compañeros me soltaron muchos sermones para que mantuviera los pies en la tierra, pero yo ya estaba acostumbrada a salir en las revistas desde los nueve años así que no sufrí este problema. Lo que llevaba peor era el no poder salir a la calle como siempre porque había mucha gente que me reconocía y no podía estar relajada siendo yo misma. Al final, no te queda otra que armarte de paciencia y llevarlo lo mejor que puedas.
M.a.c: ¿Qué lugar ha ocupado la fama en tu vida?
M.P: Una parte muy pequeña. Hay veces que le gente me reconoce y otra que no, pero es algo que no me afecta en absoluto.
M.a.c: ¿Crees que se te ha limitado como actriz por tu color de piel?
M.P: Te agradezco que me hagas esta pregunta porque se me han cerrado muchas puertas ya que en España no hay papeles para gente de color. Todos los personajes que he interpretado han estado directamente ligados a mi color de piel y eso es muy triste. Hay muchos personajes para los que no es relevante su color de piel y lo puede hacer actores blancos y negros. Me niego que me encasillen por mi color de piel.
M.a.c: ¿Merece la pena luchar para seguir en esta profesión?
M.P: Si te gusta y te hace feliz, sí. Pero si se convierte en algo que te provoca estrés, dolor o sufrimiento es mejor dejarlo y dedicarse a otra cosa.
M.a.c: ¿Eres muy perfeccionista en el trabajo?
M.P: Mucho. Ésa, es una de las cosas que he aprendido de mi madre.
M.a.c: ¿Tu gran oportunidad está por llegar o crees que ya ha pasado de largo?
M.P: He intentado aprovechar todos los papeles que me han dado, en algunos me he podido lucir más y en otros no tanto, pero creo que mi gran oportunidad para demostrar todo lo que puedo ofrecer como actriz, aún no ha llegado.
M.a.c: ¿En qué momento decidiste dedicar tu vida a la interpretación?
M.P: Mi madre me adoptó cuando era una niña y pasé mucho tiempo entre cajas con ella. Hasta antes de conocerla no me había picado el gusanillo, pero gracias a ella y a estar a su lado antes de salir a escena, y ver como se transformaba en el personaje me di cuenta que es una de las profesiones más bonitas que existen.
M.a.c: ¿Qué recuerdos guardas de aquella época?
M.P: Fueron momentos inolvidables. Me encantaba pasar texto con mi madre y darle la réplica. Recuerdo, que cuando el público se iba me subía al escenario e imaginaba que era la protagonista de una obra y que la gente se levantaban para aplaudirme.
M.a.c: ¿Te han acusado de ser una “enchufada” por ser hija de Beatriz Carvajal?
M.P: Cada vez me pasa menos pero cuando estaba en Compañeros si hubo mucha gente que tachó de “enchufada”. Pasé una prueba, Luis San Narciso confió en mí para darme ese papel y no creo que fuera por ser hija de nadie.
No entiendo por qué en otras profesiones cuando un hijo quiere seguir los pasos de su padre, todos aplauden. Sin embargo, cuando sucede en la nuestra de lo primero que se habla es de favoritismos.
M.a.c: ¿Qué es lo que más valoras de esta profesión?
M.P: El poder cambiar y meterme en la piel de otros personajes, y hacerlo creíble para que el público disfrute de mi trabajo.
M.a.c: ¿Prefieres actuar para un público pequeño o mayoritario?
M.P: Creo que a todos los actores nos gusta tener el mayor número de público posible, pero no podemos bajar nuestro nivel de exigencia con nuestro trabajo porque un día hayan venido al teatro cuatro personas. Hay que ponerle las mismas ganas, trabajo, ilusión, esfuerzo y energía tanto si tienes a dos personas delante o a mil.
Rubén Ochandiano “Me siento querido y respetado”
Ángel Caballero/Mira a cámara
Ha pasado por varias series de televisión, trabajado con grandes directores y en su filmografía figuran algunas de las películas más importantes de los últimos años. Después de Los Abrazos Rotos, aterrizó en el CDN para interpretar a Don Carlos y ahora, Rubén Ochandiano espera impaciente el estreno de Biutiful, la última película de Alejandro González Iñárritu.
Mira a cámara: ¿Eres más valiente como actor o como persona?
Rubén Ochandiano: Soy más atrevido e inconsciente como actor. En el terreno personal intento dejar el miedo de lado porque es algo que ha vivido conmigo durante muchos años y empiezo a estar un poco cansado.
M.a.c: ¿Prefieres que te hagan reír o llorar?
R.O: Para mí, ir al cine o al teatro es un placer tan gozoso que disfruto con las dos. Es muy emocionante cuando estás sentado en la butaca y, de pronto, pasa algo que te hace estremecerte, llorar o soltar una carcajada.
M.a.c: ¿Valoras más la opinión de la crítica o la del público?
R.O: Me afectan las dos porque cuando uno se expone y muestra un trabajo quiere que funcione en todos niveles posibles. He hecho películas que han sido un fracaso en taquilla pero han cosechado muy buenas críticas y al revés. Lo mejor es encontrar un punto intermedio y quedarte con lo que más te aporte.
M.a.c: ¿Cuál es el personaje con el que has tenido una relación más estrecha?
R.O: He intentado tenerla con todos pero siempre tengo la tendencia a querer más al último que he interpretado. Y por ahora, ha sido Don Carlos en el CDN.
M.a.c: Era un personaje muy extremo, ¿Cómo lo preparaste?
R.O: Visitando muchos museos y exposiciones, sobre todo la de Francis Bacon en el Prado. Leí todas biografías que encontré de Felipe II y el Príncipe Carlos y trabajé con varios tipos de música que es algo que siempre hago cuando preparo un personaje.
M.a.c: ¿El éxito te ha traído más risas o llantos?
R.O: Por suerte, he reído mucho. En mi caso, esa risa es la consecuencia de ver recompensado un trabajo por el que lucho y doy las gracias cada día.
M.a.c: ¿Cómo recuerdas el casting de Los Abrazos Rotos?
R.O: Larguísimo porque fueron muchas pruebas. Primero, una con Luís San Narciso. Luego, hice otra con Pedro (Almodóvar) Le gustó y me fue probando con Lluís Homar, Blanca Portillo y finalmente, Penélope Cruz. En aquel momento, yo estaba viviendo en Buenos Aires y tenía que estar yendo y viniendo pero un día, al volver a casa me encontré un mensaje de mi representante diciéndome que el papel era mío.
M.a.c: ¿Alguna vez soñaste con trabajar con Almodóvar?
R.O: Muchas veces. Hay que luchar por los sueños porque, al final, alguno se cumple y se hace realidad.
M.a.c: ¿Conservas objetos o películas de tus trabajos?
R.O: Las películas las tengo repartidas entre la casa de mi abuela y la de mis padres. En la mía, tengo las últimas pero no las vuelvo a ver. Si viene algún amigo y quiere que veamos alguna, prefiero prestársela. También, guardo todos los guiones, las fotos de los rodajes y una prenda de algún personaje. Conservo con un cariño especial unas fotos dedicadas que me hizo Pedro (Almodóvar) durante el rodaje de la película y me las regaló.
M.a.c: ¿Te sientes respetado por tus compañeros de profesión?
R.O: Me siento muy querido y respetado.
M.a.c: ¿Te gusta que te reconozcan por la calle?
R.O: Siempre he sido muy tímido para esas cosas pero ahora, lo intento vivir con más naturalidad. Estamos atravesando un momento en que es importante que te reconozcan porque es lo que más valoran muchas productoras a la hora de contratarte. Si quieres tener varios trabajos donde elegir y que te lluevan las ofertas no te queda otra que hacer un producto masivo para que te conozca todo el mundo y los que ponen la pasta se fijen en ti por que crean que eres rentable y vas a traer al público a las salas.
M.a.c: Hablas como si hubieras perdido la ilusión…
R.O: Para nada. En estos momentos me muero de ganas por enfrascarme en nuevos proyectos y volver a otros como la televisión, que hace mucho no hago. Me apetece mucho hacer una comedia tipo sit-com.
M.a.c: Tienes pendiente el estreno de la última película de González Iñarritu…
R.O: Se titula Biutiful y aún no tiene fecha de estreno. En mayo vamos a Cannes e imagino que a los cines llegará en septiembre.
Víctor Clavijo: “No hay que derrumbarse si algo no sale como queremos”
Ángel Caballero/Mira a cámara
Empezó a pensar en dedicar su vida a la interpretación cuando, siendo un niño, vio las películas de Chaplin. Comenzó haciendo teatro para aficionados y pocos años después se dio a conocer con la serie Al salir de clase. Con títulos como Las razones de mis amigos, El principio de Arquímedes, El regalo de Silvia o Tres días, se ganó el respeto de la profesión y una nominación al Goya. Ahora, Víctor Clavijo, acaba de terminar Verbo, el primer largometraje de Eduardo Chapero-Jackson, tiene pendiente el estreno de la película Dieciocho comidas y se marcha a Colombia para terminar el rodaje de la serie Karabudjan.
Mira a cámara: ¿Qué herramientas usas cuando tienes que enfrentarte a un nuevo personaje?
Víctor Clavijo: No lo sé, porque siempre que me ocurre tengo la sensación de que no sé nada y no tengo ni idea de lo que hay que hacer. Desde mi punto de vista, la parte más complicada del proceso de creación es elegir por donde vas a abordar el personaje, porque se puede llevar por muchos caminos distintos y es dificil dar con el más adecuado. Me gusta dejarme guiar por la primera impresión que me he llevado al leer el texto e intento no juzgar y empatizar con el personaje que tengo que interpretar.
M.a.c: ¿Te seducen los personajes que están más cercanos a ti?
V.C: Me suelo sentir más atraído por los que no se parecen a mí. Lo que me gusta de este tipo de interpretaciones es que me permiten hacer una composición externa sin olvidarme de un apoyo interno para que el personaje sea realista y no caiga en el cliché.
M.a.c: ¿Te has enamorado de un personaje en la primera lectura?
V.C: Sí, recuerdo que me gustó mucho el que interpreté en La Señora porque era un tipo muy idealista, romántico, comprometido ideológicamente y con un gran conflicto interno. Yo lo veía como un héroe romántico del siglo XIX. El de Llueve en Barcelona, también me atraía mucho porque era un mutilado física y mentalmente que me parecía muy interesante de trabajar. Creo, que al final me he terminado enamorando de todos los personajes que he interpretado.
M.a.c: ¿Cuánto tiempo llevas en esta profesión?
V.C: Unos catorce años. Empecé muy jovencito haciendo teatro en compañías amateur y a los veintidós comencé a trabajar profesionalmente.
M.a.c: ¿Qué te queda de ese muchacho?
V.C: Conservo la constancia y las ganas por seguir formándome. Por el camino, también he aprendido otras cosas como a trabajar desde la humildad y a entender que lo importante del trabajo son las vivencias que te quedan como persona y no los premios o beneficios externos que puedas conseguir.
M.a.c: ¿Crees que si algún día comerciaras con tu intimidad perderías el respeto de tus compañeros?
V.C: Estoy convencido. Me lo perderían ellos y me lo perdería yo mismo. Llevo una vida muy sencilla como para que le pueda interesar a nadie y considero que es importante que el actor conserve su misterio, porque únicamente de esa manera, puedes creértelo en todos los personajes.
M.a.c: ¿Qué representa para ti la figura del actor?
V.C: Todo, porque la definición actor va directamente unida a mí como persona. No sé quién sería Víctor Clavijo sin ser actor pero seguramente estaría muy perdido. No hay nada más hermoso que una persona que pone todo su ser al servicio de una ficción para que otra se emocione y se pueda ver reflejada como en un espejo de sí misma. Me considero un afortunado por tener la posibilidad de poder hacer eso.
M.a.c: ¿Qué fue lo que te impulsó a dedicarte a esto?
V.C: La primera vez que se me pasó por la cabeza fue cuando era un niño y veía las películas de Chaplin una y otra vez. Luego, siendo adolescente me ocurrió algo parecido con las películas de James Dean.
M.a.c: ¿Qué opinión te merece el público?
V.C: Siempre intento actuar pensando que el público que me va a ver tiene un criterio bastante exigente con respecto a mi trabajo, y es por eso que no me dejo pasar ni una.
M.a.c: ¿Se te han caído más proyectos de los que has llegado a hacer?
V.C: No creo. Y si he estado propuesto para alguno que se ha caído, ni me he enterado. He tenido mucha suerte en ese sentido.
M.a.c: ¿Qué sientes cuando se te escapa un papel?
V.C: En los últimos años, he aprendido a ser más tolerante con ese tipo de cosas porque es un gasto de energía muy grande que hace que estés más pendiente de tu carrera que de tu trabajo artístico. Es muy fácil perderse si te pasas la vida al tanto de lo que dicen de ti los críticos, de si sales en las revistas, o de cuantas películas has hecho porque esas cosas dependen de muchos otros factores que no tienen nada que ver con tu talento como actor. No hay que derrumbarse si las cosas no salen como a uno le gustaría que hubieran salido.
M.a.c: ¿Estas llevando la carrera que siempre quisiste tener?
V.C: Sí, estoy muy satisfecho porque he tenido la suerte de poder trabajar mucho y en productos muy variados. Tengo un pequeño hueco en esta profesión, se me respeta y valoran mi trabajo… eso es impagable.
Miguel Alcantud: “Disfruto mucho del trabajo con los actores”
Ángel Caballero/Mira a cámara
Gracias a la sabiduría que le había aportado el teatro, comenzó como ayudante de producción en películas como Silencio Roto o Volavérunt. En 2002 escribió y dirigió su primera película, Impulsos, y recientemente ha estrenado Por Dinero, un espectáculo teatral, nada convencional, donde trece directores realizaron trece microobras que se representaban en sesión continua en cada una de las habitaciones de un prostíbulo de Madrid. Tras el éxito teatral, Miguel Alcantud, se ha convertido en uno de los directores de la serie El Internado.
Mira a cámara: ¿Cómo surgió Por Dinero?
Miguel Alcantud: Después de mucho pensar sobre cómo podíamos aprovechar el espacio que teníamos con un fin teatral, deseché muchas ideas y me quedé con el concepto de microteatro. En cada una de las trece habitaciones que tenía el prostíbulo se hacía un montaje distinto sobre el mismo tema, y dirigidos por diferentes directores para que pudiera ser más enriquecedor para el espectador.
M.a.c: Después del éxito cosechado, ¿pensáis repetir?
M.A: No, porque como experimento resultó muy interesante pero no es sostenible a nivel financiero. Éramos cincuenta personas trabajando y cobrando un euro por cada entrada. Todos los que estábamos ahí dentro, hemos tenido pérdidas económicas pero ha merecido la pena porque ha sido una experiencia única y muy enriquecedora en muchos aspectos.
M.a.c: ¿En qué estás metido ahora?
M.A: Estoy dirigiendo El Internado y moviendo unos guiones y otros proyectos de los que aún no puedo hablar.
M.a.c: Creo recordar que he leído algo sobre un proyecto titulado Viceversa… ¿Qué me puedes contar?
M.A: Es una película que surgió de la locura de varias personas. Tardamos seis meses en rodarla con un equipo técnico de seis personas. Es un filme muy distinto por su estética y su forma. En estos momentos, estamos en fase de postproducción y espero que, en breve, podáis verla.
M.a.c: ¿Es muy difícil sacar adelante un proyecto propio?
M.A: Es muy complicado. Por parte del Ministerio ya no hay ningún apoyo, conseguir ayuda de las televisiones es cada vez más difícil y en España no tenemos una cultura en la que exista la figura del productor de cine.
M.a.c: ¿Qué es lo que más te interesa cuando te embarcas en un proyecto nuevo?
M.A: La historia, porque todo parte de ahí. Luego hay que pensar en darle forma y levantar el proyecto, pero si no tienes una buena historia que contar estás perdido.
M.a.c: Tengo entendido que algunos de tus primeros trabajos fueron como ayudante de dirección, ¿Qué aprendiste de esa etapa de tu vida?
M.A: Me enseñó a saber cómo funciona un rodaje. Trabajar con directores como Álex de la Iglesia, Moncho Armendáriz o Bigas Luna, fue un autentico lujo. Me siento muy afortunado de haber tenido la suerte de poder estar al lado de ellos porque son grandes maestros de los que he aprendido mucho.
M.a.c: ¿Qué es lo que más valoras de tu trabajo con los actores?
M.A: Disfruto mucho trabajando con los actores. A mí, me gusta que el trabajo sea compartido. Creo que es mucho más enriquecedor ya que hay más de un punto de vista sobre el personaje, lo que permite obtener más matices e ideas que puede que a uno de los dos no se le haya ocurrido.
M.a.c: ¿Te gusta ir a los castings o prefieres que te envíen el video de la prueba?
M.A: Una de las cosas que más valoro, es que me pueda entender con el actor y por eso siempre voy a los castings. Primero trabajo con los directores de casting para elaborar los perfiles de los personajes, hacer un primer filtro y luego, en la prueba, le dedico media hora a cada actor en la que trabajamos secuencias en las que pueda apreciar si vamos a poder trabajar juntos.
M.a.c: ¿Tienes algún actor o actriz fetiche?
M.A: No, pero volvería a trabajar con todos los actores con los que he trabajado hasta ahora porque estoy muy satisfecho de sus trabajos y nos hemos llevado muy bien. Siempre que me encuentro con un perfil de personaje y conozco al actor que me lo puede dar, porque ya hemos trabajado juntos, lo llamo sin pensármelo dos veces.
M.a.c: ¿Tu peor pesadilla como director?
M.A: Me aterra pensar que mis próximos proyectos salgan mal y no gusten.
LA HERENCIA DE VALDEMAR llega a los cines
El próximo 22 de enero llega a las salas La Herencia Valdemar, un ambicioso proyecto de terror basado en los escritos de H. P Lovecraft y dirigido por José Luis Alemán.
La película cuenta con un reparto muy coral entre los que se encuentran actores de la talla de: Rodolfo Sancho, Luis Zahera, Silvia Abascal, Óscar Jaenada, Norma Ruiz, Daniele Liotti, Laia Marull, Eusebio Poncela y Paul Naschy en su último trabajo cinematografico.
La historia gira en torno a la misteriosa desaparición de Luisa Llorente, una joven tasadora y restauradora de inmuebles antiguos que es vista por última vez en la arcaica casa de campo de Lázaro Valdemar, situada en las afueras de la ciudad en medio de un inhóspito y apartado lugar.
El aristócrata jefe de la chica contrata a un detective privado para que la encuentre y la recupere sana y salva. Durante la investigación, el detective, conocerá a una doctora especialista en la misteriosa mansión, que le pone al tanto de los extraños sucesos que se vinculan con la casa y le cuenta sobre la leyenda negra que pesa sobre este terrible lugar.
Manu Baqueiro: “Intento no acomodarme en el personaje”
Ángel Caballero/Mira a cámara
Se formó en el Estudio de Eduardo Recabarren, luego empezó a trabajar en obras de teatro como: La voz del viento, No bebas el agua o 20 años no es nada. Un verano que estaba de vacaciones sonó el teléfono. Al otro lado, una voz que le ofrecía una oferta de trabajo que no podía rechazar. Han pasado algunos años y mil capítulos en los que Manu Baqueiro no ha perdido la ilusión y el entusiasmo interpretando a Marcelino, su personaje en Amar en tiempos revueltos, que le dio la popularidad.
Mira a cámara: ¿Cómo recuerdas el momento en el que te comunicaron que eres parte de Amar en tiempos revueltos?
Manu Baqueiro: Era un mes de verano, no había hecho ningún casting para esta serie y me llamaron porque me propuso uno de los directores de la serie con el que ya había trabajado anteriormente. No tenía información sobre la serie o el personaje, así que me tuve que ir al plató para informarme un poco, dije que sí y al día siguiente estaba rodando.
M.a.c: ¿Cómo recuerdas las primeras semanas de grabación?
M.B: Muy difíciles porque ya llevaban algún tiempo grabando y mi personaje lo estaba haciendo otro actor cuando me llamaron, porque no les gustaba el camino por donde lo estaba llevando. Tuve que coger las riendas y ponerme al día en muy poco tiempo sin tener ensayos y sin saber mucho del personaje.
M.a.c: Después de mil capítulos… ¿Cómo haces para que tu personaje no canse al público?
M.B: Estando fresco, alerta y buscando recursos nuevos para no agotarme, sin traicionar el espíritu del personaje. Siempre intento no acomodarme con el personaje porque me asusta que se pueda convertir en algo funcionarial. El fantástico equipo de guionistas que tenemos en la serie también juega un papel muy importante porque son los que están pendientes de no repetirse para que las tramas no aburran y sigan resultando interesantes para el espectador.
M.a.c: ¿Qué te han enseñado tus compañeros de reparto?
M.B: Suena a tópico pero de todos he aprendido algo. Por citarte algunos nombres, te podría decir que he aprendido mucho de la escucha de Icíar Miranda, el cuidado por los pequeños detalles que pone Pilar Bardem, la cercanía y relajación de Cayetana Guillén Cuervo, el oficio de Héctor Colomé… Son muchos para nombrarlos a todos pero es muy interesante ver a los actores de teatro de toda la vida trabajando, construyendo un personaje y cuidando cada detalle.
M.a.c: ¿En qué piensas cuando tienes delante a uno de estos monstruos de la escena?
M.B: Intento ser astuto para ver que tienen ellos y que me falta a mí para absorberlo como una esponja.
M.a.c: ¿Con qué series disfrutas como espectador?
M.B: Soy mucho más de películas porque tengo muy poco tiempo para ver la tele. La única que sigo es Cuéntame, porque me encanta y soy un fan incondicional de Juan Echanove. Además me entristece enormemente cuando veo otras series en las dejan de lado a los actores de verdad para poner caras guapas.
M.a.c: ¿Hasta ahora, cuál ha sido el momento más emocionante de tu carrera?
M.B: Un cortometraje titulado Uno y Uno en el que trabajé con mi compañera Icíar Miranda. Eran varias historias de parejas dirigidas por Rodrigo Sorogoyen. La nuestra era una historia de celos planteada como un plano secuencia-por lo que no podíamos cortar- y lo recuerdo como uno de los momentos más intensos, duros y bonitos de mi carrera.
M.a.c: ¿Qué haces cuando no sabes cómo decir una frase?
M.B: Busco el subtexto y la intención con la que quiero decirla, y desde ahí arranco. Lo más importante es tener claro el personaje que estás interpretando para poder enfrentarte al texto.
M.a.c: ¿Alguna manía en el trabajo?
M.B: Soy muy maniático del silencio en el plató porque me siento como en un teatro donde el público es el equipo.
M.a.c: Según tengo entendido, empezaste haciendo teatro…
M.B: Sí, hice teatro infantil, cafés teatro y algunas cosas con la escuela de Eduardo Recabarren, donde estudié. Echo de menos al público, la frescura del momento y saber que te la juegas en cada representación. Siempre me ha fascinado el teatro y tengo un proyecto a la vista, con otro compañero, que espero que se estrene el próximo año.
Gorka Lasaosa: “Ser actor requiere esfuerzo y constancia”
Ángel Caballero/Mira a cámara
Pude presumir de haber trabajado en películas tan taquilleras como Yo soy la Juani o Fuga de cerebros. Sin embargo, Gorka Lasaosa mantiene los pies en el suelo, ya que considera que este es un oficio de artesanos en el que nunca dejas de aprender. Acaba de rodar una película titulada Tramontana y estás navidades lo podremos ver en El Gordo, una nueva Tv Movie que emitirá Antena 3.
Mira a cámara: ¿Qué recuerdo de tu infancia que guardas con especial cariño?
Gorka Lasaosa: Siendo muy niño, cuando no sabía que me dedicaría a esto, mi madre me comentó que Silverter Stallone cumple años el mismo día que yo. Aquello me emocionó tanto que durante un tiempo fui seguidor de sus películas.
M.a.c: Acabas de estrenar Fuga de cerebros… ¿Alguna vez pensaste que ibas a volver al instituto o que llegarías a Oxford?
G.L: Por mi forma de ser, aún no sé si he salido del instituto o no. Pero es cierto que nunca se me pasó por la cabeza hacer un trabajo de este tipo y la verdad, es que lo he disfrutado como un adolescente en plena explosión hormonal.
M.a.c: ¿Cómo eras en el instituto?
G.L: Viajaba mucho y ligaba todo lo que podía pero al final, lo acababa aprobando todo. Era un poco gamberrillo pero lo recuerdo como una época muy bonita porque fue cuando me di cuenta de que quería ser actor.
M.a.c: Tienes una carrera que ha ido creciendo poco a poco, ¿Hubieras preferido tener un estrellato para que todo fluyera más rápido?
G.L: Pienso que éste, es un oficio de artesanos en el que conviene tener los pies en el suelo y donde se va aprendiendo poco a poco. No sé como hubiera sido mi carrara de otra forma, solo sé que está yendo de esta manera y gracias a eso soy consciente de lo que voy aprendiendo en cada momento. Lo más importante es poner en cada trabajo todo el cariño y el esfuerzo posible para que disfruten los demás y uno mismo.
M.a.c: ¿En algún momento pensaste que esto sería un camino de rosas?
G.L: Cuando empecé pensaba que todo era mucho más fácil y menos laborioso pero he aprendido que ser actor requiere esfuerzo y constancia. Siempre he sido un poco desastre y este oficio me ha enseñado a ser disciplinado, valorar en trabajo en equipo y que un día estás en lo más alto y al siguiente tienes que volver a empezar desde abajo.
M.a.c: ¿Qué opinas de la fama?
G.L: Creo que es algo que te encuentra y que no puedes perseguir. Cada uno le da la importancia que quiere darle, yo la he podido acariciar en algunos trabajos pero manteniendo los pies en la tierra y siendo consciente de que es algo que reside en los demás y que no puedes controlar.
M.a.c: ¿Con qué personaje te has dejado la piel y el corazón?
G.L: Con El Ruedas de Fuga de cerebros. El nivel tan grande de producción que tuvo esta película nos permitió tener mucho tiempo para ensayar y conocernos y eso hizo que se creara una pequeña familia, lo que facilitó mucho las cosas.
M.a.c: ¿Qué cosas guardas en tu mesita de noche?
G.L: Una vela, un par de libros, el ipod y unos cigarrillos. Para mí, el irme a dormir es como un pequeño ritual en el que me gusta leer, fumarme un cigarro o mirar unas fotos. Algo que me haga estar tranquilo conmigo mismo para despedirme de toda jornada.
M.a.c: ¿Con quién te gustaría poder pasar un día?
G.L: Me tomaría un café con John Malkovich, almorzaría con Javier Cámara y luego me iría de cañas con Raúl Arévalo.
M.a.c: Te has olvidado de la cena…
G.L: Me gustaría cenar con Natalie Pozas pero estoy sin un duro, así que me la llevaría de tapas.
M.a.c: ¿Qué género te gustaría trabajar?
G.L: Una película de época donde pueda trabajar la forma de hablar y los modales del personaje. También, tengo curiosidad por hacer algo de thriller o terror pero con esta carita de ángel, no sé yo… (Risas)
M.a.c: ¿Un reto como actor?
G.L: Cuando llego a trabajar me gusta charlar con los compañeros y en ocasiones eso, me dispersa y hace que me cueste más concentrarme. Todavía tengo que aprender a centrarme un poco más en el trabajo y dejar las charlas para después.
M.a.c: ¿Algún proyecto a la vista?
G.L: Estas navidades se estrenará en Antena 3 una Tv Movie titulada El Gordo. Está basada en una historia real sobre una familia canadiense de clase media/baja que le tocó el gordo de navidad y eso arruinó sus vidas. También está pendiente el estreno Tramontana de Ramón Gieling, una película que rodé, que se ha estrenado ya en varios países y que está buscando distribución en España.
Verónica Echegui: “Tenemos que confiar en nuestra intuición”
Ángel Caballero/Mira a cámara
Había trabajado en series como Una nueva vida o Paco y Veva, pero fue Bigas Luna quién le dio su gran oportunidad al convertirla en la Juani. Algunos premios, dos nominaciones a los Goya y películas como: El patio de mi cárcel, 8citas o tocar el cielo han situado a Verónica Echegui como una de las grandes promesas del cine español.
Mira a cámara: ¿Qué le consejo le darías a los actores que empiezan?
Verónica Echegui: Que se formen. Que vayan a una escuela de interpretación, a la que ellos consideren que más cosas les aporta, y que no tiren la toalla si se encuentran con algún profesor que no les gusta o si esa escuela deja de interesarles. Nunca es tarde para cambiar y tomar otro camino. En estos casos, hay que confiar en la intuición de uno mismo que es algo que nunca falla.
M.a.c: ¿Qué cosas te cabrean de esta profesión?
V.E: Estoy muy cansada de escuchar casos de gente que quiere dedicarse a esto con toda la ilusión del mundo y se vuelven a sus casas llorando y pensando que no valen para ser actores solo porque se lo ha dicho su profesor de interpretación. Eso no es cierto, nadie tiene el poder de decidir quién vale para ser actor y quién no.
M.a.c: ¿Cuáles son los momentos en los que más disfrutas como actriz?
V.E: Aquellos en los que estoy trabajando y creando un personaje. Intento disfrutar al máximo con todos los trabajos que hago porque tengo claro que me dedico a esto porque me hace feliz. Es cierto, que en cada trabajo y en el ámbito personal de cada uno se viven momentos críticos pero siempre que se pueda hay que sacarle el lado positivo a las cosas.
M.a.c: ¿Cuáles son los personajes más difíciles de interpretar?
V.E: Son más difíciles las situaciones que viven y como les afectan porque hay algunas que entiendes y procesas a nivel interno, pero no sabes cómo justificarlas para poder interpretarlas y es ahí, cuando tienes que investigar hasta averiguarlo.
M.a.c: ¿Qué haces en las épocas de parón?
V.E: Intento desintoxicarme del último personaje que he interpretado y descansar para recuperar fuerzas. Si puedo hago algún curso para seguir creciendo como actriz, perfilar mi forma de trabajar, y así poder contar mejores historias.
M.a.c: ¿Y qué se puede hacer para alimentar ese crecimiento?
V.E: Empaparse de todo lo que hay a nuestro alrededor porque todo lo que eso te aporta, algún día lo puedes aplicar a un personaje.
