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Nuevas miradas para el cine español

NOS MUDAMOS…

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Written by miradaacamara

15 abril, 2010 at 3:56 pm

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Fernando Andina: “Los actores no somos tan importantes”

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Ángel Caballero/Mira a cámara
Carmen Utrilla le brindó su primera oportunidad, un pequeño papel en “Al salir de clase” que apenas iba a durar tres meses. Su personaje gustó y aguantó cuatrocientos capítulos más. Después de este trabajo vino el teatro, dos películas y el público reconoció su valía manteniéndolo durante siete años en “El comisario”. Hace poco, también lo pudimos ver en “Sin tetas no hay paraíso” y ahora se encuentra inmerso en la grabación de “Gavilanes”, la adaptación que prepara Antena 3 de la colombiana “Pasión de gavilanes”

Mira a cámara: ¿Qué podemos esperar de “Gavilanes”?
Fernando Andina: La historia de tres hermanos pobres que intentan esclarecer la muerte de su hermana pequeña, que murió junto al padre de las tres hermanas ricas. El punto de partida es muy parecido al de la serie original, pero conforme va avanzando la trama, podremos ver muchos cambios, porque está adaptado a la sociedad española. Otra de las novedades es que se va a emitir en prime time, y no como la colombiana que era diaria.
M.a.c:  Otras adaptaciones, como “Sin tetas no hay paraíso”, se desmarcaban mucho de la original. ¿En este caso ocurre lo mismo?
F.A: No te puedo decir porque aún no he visto material suficiente como para expresar una opinión, pero hay compañeros que han seguido la original y que han visto ésta, que me han dicho que no guardan demasiado parecido.
M.a.c: En esta serie  te reencuentras con algunos compañeros con los que ya has trabajado. ¿Es más agradecido cuando ocurre esto?
F.A: Por supuesto que si. Justo antes de esta serie inicié otro proyecto que se iba a llamar “Fuera de juego”. La protagonista era Diana Palazón, con la que ya había coincidido en “Al salir de clase”.  Entre los compañeros de “Al salir…” existe como un código o un buen rollo que imagino que será porque todos hemos salido de ahí. El hecho de que Rodolfo Sancho, con quien nunca llegué a coincidir pero nos conocíamos y nos llevábamos muy bien, y Diana Palazón, que es como mi hermana, aceptaran, influyó  mucho en mi decisión de formar parte del proyecto.
M.a.c: ¿Ese grado de amistad y confianza se nota en el trabajo?
F.A: Yo lo agradezco mucho porque sé que me puedo acercar más al otro actor, para proponer cosas juntos o pedirles consejos. Soy consciente de que trabajando puedo llegar a ser muy bruto, por eso, si tengo delante a un actor que no conozco, me cuido mucho con los comentarios que hago para no herir ninguna sensibilidad.
M.a.c: Has hablado de “Fuera de juego”, un proyecto que se cayó antes de estrenarse. ¿Qué elementos crees que pueden garantizar el éxito de una serie?
F.A: Absolutamente ninguno. Conozco algunas que tenían todo lo necesario para triunfar y no han llegado a emitir ni el tercer capitulo. Luego hay otras por las que nadie apostaba y han llegado a ser auténticos pelotazos.
M.a.c: ¿Alguna vez te has tomado el fracaso de un proyecto, del que formabas parte, como algo personal?
F.A: En “Fuera de juego” yo era el protagonista absoluto y estaba en el ochenta por ciento de las secuencias. Por eso, cuando no funcionó la serie fue inevitable mirarme al espejo y no preguntarme: “¿Qué he hecho mal?”. Luego hablas con la gente que está arriba y te dicen que todo ha sido por motivos empresariales o por que no confiaban en el proyecto en general, y te bajan, un poco,  el ego.
M.a.c: ¿Sueles ver mucho la televisión?
F.A: No mucho, la verdad. Seguir un programa significa tener estar a una hora determinada delante del televisor. Eso es  algo que por mi profesión y por mi manera de ver la vida, me es imposible.
M.a.c: ¿Preparas tus personajes leyendo biografías de otros actores?
F.A: Me gustan mucho las biografías en general, de gente a la que admiro. Las leo por curiosidad y como fuente de inspiración, pero no con la pretensión de intentar imitar o querer tener una carrera igual. Recuerdo que cuando entré en “Al salir…”, acababa de salir de la escuela de interpretación y era muy analítico y metódico. Han pasado once años en los que, sobre todo, he hecho mucha televisión y he aprendido a ser más intuitivo. Estudio y preparo la esencia del personaje en general, pero no en cada momento.
M.a.c: Cuando pasas muchos años en una serie, acabas conociendo muy bien al personaje. Mejor a ti mismo, ¿no?
F.A: Sí, eso me ha llegado a ocurrir en “El comisario” o en “Al salir…”. Los guionistas suelen tener la suficiente inteligencia como para llegar a escribirte el personaje para ti, por lo que ellos van viendo de tu trabajo. De estos casos hay ejemplos muy claros como el trabajo de Miguel Ángel Silvestre en “Sin tetas…”. En la novela su personaje no tenía tanto protagonismo y él llegó a convertirlo en un éxito, gracias al gran trabajo que hizo.
M.a.c: Llegaste a “Al salir…” para interpretar a un personaje malvado y, ahora, en “Gavilanes” te enfrentas a otro parecido. ¿Te sientes encasillado?
F.A: No. Cuando entré en “Al salir…” firmé solo por tres meses y pensé que mi personaje no tenía salvación, porque era el tipo que mataba al primer gran amor del personaje que interpretaba Alejo Sauras. Acabé haciendo cuatrocientos capítulos como el tío simpático al que los demás le hacían todas sus confesiones y me fui por la puerta grande. En “Gavilanes” interpreto a Fernando, un hombre que se deja llevar por su ambición desmesurada. No creo que existan personajes buenos, ni malos. Creo en los matices y en el motor que impulsa los conflictos.
M.a.c: ¿Te gustaría tener una carrera cinematográfica más amplia?
F.A: Te confieso que es un medio en el que me gustaría profundizar más, porque sólo he hecho dos películas. Espero poder desarrollar una carrera cinematográfica, pero es cierto que también soy tremendamente feliz en la televisión.
M.a.c: ¿Cómo recuerdas tus comienzos?
F.A: Decidí ser actor con diecisiete años. Entré en una escuela de interpretación y cuando acabé años después, me ofrecieron entrar en “Al salir…”. En un principio rechacé la oferta porque me habían inculcado la idea de que tenía que aprovechar mi profesión para hacer algo por la sociedad. Carmen Utrilla me convenció de que tenía que aceptar el papel y, sin haberlo previsto, los guionistas acabaron brindándome uno de los personajes más bonitos que he tenido en mi carrera. Con los años he aprendido que no somos tan importantes y que los que realmente pueden hacer algo por la sociedad son gente como los abogados, los médicos o los políticos.
M.a.c: ¿Eres feliz en tu trabajo?
F.A: Soy un enamorado de mi trabajo. Por eso, siempre que me llaman para ofrecerme algo, soy incapaz de decir que no. Cuando he rechazado un proyecto, ha sido porque realmente no podía hacerlo. Vivo en Madrid y dejo mi casa, a mi pareja y a mis amigos, para irme a Barcelona a grabar. A vivir en un hotel y despertarme a las cinco de la mañana… pero es que eso me encanta, independientemente del sueldo y muchas otras ventajas.

Written by miradaacamara

12 abril, 2010 at 5:00 pm

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Sergio Peris-Mencheta: “Criticar es muy fácil, lo difícil es luchar por algo”

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Ángel Caballero/Mira a cámara
Había trabajado en varias series y películas de éxito cuando un día le llegó una llamada muy inesperada. Al otro lado del teléfono, la voz de Taylor Hackford le comunicaba que lo había visto por internet y que le gustaría hacerle una prueba para su próxima película. Ni corto, ni perezoso, Sergio Peris-Mencheta hizo su maleta y fue a verlo a Los Ángeles. La jugada no le salió mal y a los pocos meses se encontraba rodando junto a Helen Mirren y Joe Pesci. Próximamente lo podremos ver en “Love Ranch”, “Resident Evil: Afterlife” y “Dieciocho comidas” 

Mira a cámara: Has realizado tus últimos trabajos en el extranjero. ¿Qué has encontrado allí que no tuvieras aquí?
Sergio Peris-Mencheta: Trabajo. Lo último que hice en España fue “Los Borgia” y, o muy mal lo hice -yo me doy mucha caña pero creo que no es el caso- o será que tengo un perfil físico que no encaja en las películas costumbristas, donde tenga que hacer del típico español medio. Gracias a compañeros como Javier Bardem, Penélope Cruz, Antonio Banderas, Elsa Pataky o Jordi Mollá, que han abierto un camino, he encontrado un hueco allí. En EE.UU he aprendido que el trabajo que estoy realizando, desde el principio, es un producto que combina a la perfección la parte artística con la comercial. Los americanos se juegan mucho dinero en cada proyecto y eso, inevitablemente, se nota en todos los aspectos.
M.a.c: ¿Cómo llegó tu primera oportunidad en EE.UU?
S.P.M: Estaba compaginando trabajos en Francia y en España cuando me llamó Taylor Hackford porque había visto una foto mía en internet y le encajaba en un perfil para una película tiulada “Love Ranch”, protagonizada por Helen Mirren y Joe Pesci. Me fui a su casa de Los Ángeles donde estuvimos tres días haciendo pruebas con él y con su mujer (Mirren). El momento más difícil y más arriesgado fue cuando tuvimos que ensayar una escena en la que mi personaje besaba al de  Helen. Yo sabía que en los castings americanos se hace como si se diera un beso pero no se llega a besar de verdad. Era una presión enorme porque estaba mi chica delante, el director detrás de la cámara y la actriz en mis brazos. La besé y con el tiempo me enteré que fue una de las cosas que determinaron hiciera yo la película.
M.a.c: ¿Qué sientes cuando estás allí?
S.P.M: Todos soñamos con ser como Marlon Brando o Paul Newman, pero yo nunca me planteé que eso pudiese pasar. No soy ese tipo de actor que haya triunfado en su país y que de ahí salte al extranjero. La mayoría de los actores españoles que trabajan allí son estrellas aquí y han recibido premios y tienen trabajos muy reconocidos. Yo tenía una carrera correcta y tuve la suerte de que un director viera una foto mía.
M.a.c: ¿Es más difícil enfrentarse al personaje en otro idioma?
S.P.M: Al principio fue complicado. Recuerdo cuando entre toma y toma estaban todos hablando y yo no me enteraba de nada. Pensaba que no podría hacerlo pero ya ves… Me pusieron un coach para trabajar el acento y así me fui aprendiendo el texto sin apenas darme cuenta. Al ser cine podíamos ir trabajando a escena por día y no es como en teatro que tienes que soltar todo el texto en lo que dure la función. Evidentemente lo que no podía hacer era improvisar e incorporar otros recursos como en España.
M.a.c: ¿Te molesta que la prensa española no se haya hecho tanto eco de tu carrera americana como de la de otros actores?
S.P.M: No, porque todavía no se han estrenado ninguna de las películas que he rodado y hasta que no se estrenan las cosas, no existen. Me hicieron un reportaje en El País Semanal y poco más. También es cierto, que los actores españoles trabajen en Hollywood ya no es noticia porque estamos acostumbrados.
M.a.c: ¿Por qué crees que se critica tanto a los actores cuando se marchan a otros países?
S.P.M: Porque en muchos casos para poder luchar contra lo que queremos, que otros han conseguido y que creemos que no vamos a poder tener, lo criticamos. Es muy fácil criticar, lo difícil es luchar por lo que quieres conseguir.
M.a.c: ¿Cuándo volveremos a verte dirigiendo teatro?
S.P.M: Es una asignatura que tengo pendiente. Llevo cuatro años sin dirigir y tengo muchos proyectos sobre la mesa que espero poder retomar algún día. Una de las cosas por las que dejé de dirigir es porque este es un país que lleva muy mal la polivalencia. Parece que si eres actor no puedes dedicarte o ser bueno en otra cosa. Mi pasión está más encaminada a dirigir que a interpretar, porque no considero que sea un actor estructural y que solo pueda dedicarme a eso. Ojo, admiro muchos a los actores estructurales, porque son gente lo suficientemente humilde para dejar entrar al personaje. Son ese tipo de actores como Sean Penn, Daniel Day-Lewis, Oscar Jaenada, Eduard Fernández o Víctor Clavijo, que los ves y piensas que no pueden hacer otra cosa porque han nacido para dedicarse a esto.
M.a.c: Tengo entendido que te has vuelto a reunir con Víctor Clavijo, después de “Al salir de clase”, en una película que está pendiente de estreno (Dieciocho Comidas). ¿Cómo ha resultado la experiencia?
S.P.M: Muy buena, porque Víctor y yo nos complementamos muy bien. Somos muy distintos. Él es ordenado, trabajador, muy estructural… y yo soy más impulsivo y más caótico por lo que a mí, trabajar con él, me gusta mucho. Me pone a leer y a currar, e imagino que yo le aporto más frescura e improvisación para romperle los esquemas. Hacemos un buen equipo.
M.a.c: ¿Te arrepientes de algunos de tus trabajos?
S.P.M: No, porque pienso que he tenido suerte en ese sentido. Siempre trato de mirar al pasado desde el punto de vista humano y no desde el profesional, por eso todos los trabajos que he hecho me han aportado algo y han ido sumando. La etapa de “Al salir de clase”, por ejemplo,  fue muy rica porque me enseñó muchas cosas que era capaz de hacer y otras que no me resultaban tan interesantes.
M.a.c: ¿Te consideras afortunado?
S.P.M: Sí. A nivel profesional, siempre he podido vivir de esta profesión y nunca me he tenido que dedicar a otra cosa para sacar dinero. Y a nivel personal tengo a mi chica e intento rodearme de la gente que quiero.

Written by miradaacamara

9 abril, 2010 at 1:06 am

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Leticia Dolera: “Me sigo ilusionando cuando voy al cine”

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Ángel Caballero/Mira a cámara
Se dio a conocer gracias a su trabajo en “Al salir de clase” y pronto saltó a la gran pantalla con películas como “Semen, una historia de amor”, “Imagining Argentina” o “Imago Mortis”. Leticia Dolera es una de las actrices más prometedoras del cine español, ha trabajado en varios proyectos internacionales y pronto viajará al festival de Málaga para presentar su última película (Circuit) y su primer corto como directora (Lo siento, te quiero)

Mira a cámara: ¿De dónde nace tu inquietud como directora?
Leticia Dolera: Surgió dentro de mí la necesidad de establecer una relación más personal y de mayor responsabilidad con el cine, de implicarme más desde otro punto de vista y contar mis propias historias. También me ha servido mucho como actriz, se aprende bastante viéndolo todo desde el otro lado, y entiendes mejor a los directores.
M.a.c: ¿Qué podemos esperar de “Lo siento, te quiero”?
L.D: Una fábula romántico-naïf de ciencia ficción. Mi deseo sería dibujar una sonrisa tierna en el espectador.
M.a.c: ¿Es difícil para una actriz tener que decidir qué compañeros van a protagonizar tu historia?
L.D: La verdad es que no. El papel de Toni lo escribí pensando en que Antonio (Barroso) lo iba a interpretar y eso me ayudó mucho. Antonio ha hecho sobre todo papeles de macarrilla, tiene un lado macarra muy gracioso, pero también posee una mezcla de ternura sombría, fragilidad y misterio muy poco comunes que le convierten en un actor muy especial. Según como le caracterices parece salido directamente de una peli de Tim Burton, eso fue un lujo para mí.
Por otra parte, para el personaje de Bárbara, no fue hasta las últimas reescrituras de guión, cuando pensé que tenía que empezar a pensar en una actriz. Entonces vi “Camino” y lo tuve clarísimo, pensé que Manuela era una actriz con mucha sensibilidad y con la luz y dulzura idóneas para el papel.
Les estoy muy agradecida por haber confiado tanto en mí desde el primer día. Sin ellos este corto no hubiera sido posible.
No quiero olvidarme tampoco de Teresa Ortega, esa mujer que representa a todas las abuelas que van por la mañana a comprar pescado y de paso a charlar con el pescadero/a. Tiene una vis cómica brutal y la clava en cada frase. Y por supuesto los niños, Georgina, Mikel, Arnau, Berta y Martí  trabajar con ellos fue un gran reto y un gran aprendizaje, son todos la caña, ninguno se quejó por las lentillas negras (que son muy grandes y las llevaron puestas todo el día).
M.a.c: ¿Ha sido una tarea complicada?
L.D: Más que complicada diría que dirigir requiere mucho muchísimo esfuerzo y trabajo, pero he disfrutado  de cada proceso creativo. Te confieso que he pasado muchos nervios porque tenía miedo de defraudar a todo el equipo, que al fin y al cabo, me estaban regalando su tiempo y su talento y quería que se sintieran orgullosos de haber estado ahí.
M.a.c: ¿Volverás a repetir?
L.D: ¡Ya lo he hecho!  He dirigido otro corto que se le titula “AóB”, una comedia que gira en torno al mundo del cine, sobre una actriz en paro que va a ver a su representante para que la ayude a tomar una decisión de vital importancia para ella.
M.a.c: ¿Eres muy cinéfila?
L.D: Sí. Me encanta ir al cine. Me hace ilusión cada vez que se apagan las luces. Me da mucha pena que cada vez sea más difícil que lleguen películas más variadas a las salas españolas. Tal y como está la ley, es imposible competir con los grandes estudios que cada vez que estrenan una peli inundan las ciudades, revistas y televisiones con sus anuncios; no cambiar eso nos perjudica, nos perdemos otras visiones, otras formas de ver el mundo que nos pueden enriquecer como personas.
M.a.c: ¿Qué es para ti un “Freaky”?
L.D: Es ser auténtico, aceptarse a uno mismo y no tener miedo a ser lo que uno es. Creo que todos somos freaks, cada uno a su manera, y descubrir tu freakismo y amarlo forma parte del camino a la felicidad.
En parte, “Lo siento te quiero” es también un canto al freakismo, a ser libre para tomar tus decisiones sin que te importe no encajar en lo que los demás esperan de ti.
M.a.c: Cómo actriz, ¿Dónde te veremos próximamente?
L.D: Voy al Festival de Cine de Málaga a presentar el corto, pero también una peli que hice hace ya un tiempo, “Circiut”. Está ambientada en el mundo de la moda y trata sobre la relación un tanto tormentosa de un fotógrafo (Vincent Martínez) y una modelo (Sophie Auster) y de cómo se encontrarán y separarán en la vida hasta que sea capaces de cerrar el círculo.
En el mes de junio empiezo a rodar una peli que se titula “De tu ventana a la mía” cuenta tres historias, de tres mujeres, en tres épocas distintas, que tienen que enfrentarse a la soledad, cada una a su manera y como puede.
M.a.c: ¿Dónde se ve el crecimiento de un actor?
L.D: Creo sinceramente que eso es algo muy difícil de medir. Los actores somos marionetas y estamos siempre en manos de otros,  empezando por el guionista, siguiendo por el director, el montador, el músico, el diseño de sonido… Todas las fases de creación de una película van a influir en el resultado final de nuestro trabajo.
Así que todos los actores tenemos interpretaciones buenas y malas, todo depende de la película en la que nos haya tocado trabajar. Sin pretender sonar muy intensa, creo que el crecimiento de un actor no se ve, lo lleva y lo siente uno mismo por dentro.
M.a.c: ¿Qué has aprendido de tus trabajos extranjeros?
Pues que en cualquier país del mundo en el que se ruede una película hay un determinado momento que no cambia y eso es cuando dicen “acción”, ahí da igual el idioma o la nacionalidad, ahí estáis tú y tus compañeros para decir unas frases que parezcan de verdad. Me gustó especialmente rodar en Francia, hay gente muy profesional que tienen mucho respeto por el trabajo del actor.
L.D: ¿Qué recuerdos tienes después de rodar con actores de la talla de Antonio Banderas o Emma Thompson?
Sobre todo su sencillez y su facilidad a la hora de trabajar. Recuerdo que durante el rodaje de “Imagining Argentina”, Emma se corto en la mano, en una escena en la que tenía que estar  en el suelo desentarrando algo.  En teoría aquel espacio tenía que estar preparado para que no hubiera cristales, ni nada cortante pero se les escapó un cristal con el que ella se cortó. Emma se comportó de un modo muy profesional, no puso malas caras y no le gritó a nadie. Hubo que cambiar la orden de rodaje del día siguiente y durante todo ese tiempo, ella estuvo buscando la manera se seguir trabajando sin que se notara el corte de su mano.
M.a.c: ¿Si volvieras a empezar dónde no te gustaría volver a caer?
L.D: No querría volver a perder la confianza en mí misma y en mi profesión.

Written by miradaacamara

6 abril, 2010 at 1:25 pm

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María Valverde “Hay que confiar en el director”

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Ángel Caballero/Mira a cámara
Han pasado algunos años desde que aquella niña de “La flaqueza del bolchevique” ganara el Goya como mejor actriz revelación. María Valverde reconoce que hay que tener los pies en la tierra porque lo más duro en esta profesión es mantenerse. La actriz tiene varios proyectos a la vista y está a la espera del estreno de “Cracks” y “La Mula”

Mira a cámara: ¿Te molesta que te etiqueten como “la nueva Lolita del cine español”?
María Valverde: La primera vez que lo escuché fue con quince años y no entendía muy bien por qué lo decían. Tenía en la cabeza la imagen de la Lolita de Kubrick y no lo asociaba ni conmigo, ni con el personaje que interpretaba en “La flaqueza del bolchevique” Recuerdo que hubo momentos que incluso llegó a molestarme, pero con los años lo he ido viendo como un adjetivo muy lindo. Hay muy pocas actrices a las que les hayan dicho esto y, a día de hoy, me lo tomo como el mejor de los piropos.
M.a.c: ¿Tienes miedo a crecer y dejar de ser esa Lolita?
M.V: Me asustan las obligaciones que conlleva crecer.  No me da miedo hacerme mayor porque pienso que envejecer es maravilloso. Lo que sí me asusta un poco es la incertidumbre de no saber cómo va a ser y si voy a llevar mi vida por el camino que me gustaría con todos los cambios, gozos y problemas que supone madurar.
M.a.c: ¿Te has sentido juzgada por aquellos que piensan que por empezar tan joven no te lo has currado lo suficiente?
M.V: Nunca me he sentido juzgada. Creo que los compañeros de la profesión me respetan bastante. En mi familia nadie tiene que ver con el mundo del cine o el teatro y el hecho de que esté aquí es pura casualidad. Yo amaba esta profesión pero era mi hobbie y gracias a un golpe de suerte pude hacer mi primera película. Imagino que habrá gente que no le guste mi trabajo o que piense que por empezar tan joven me merezco menos que otros actores. No se puede trabajar al gusto de todos. Creo que sigo aquí porque he arriesgado, he tomado algunas decisiones acertadas, he sido valiente siendo muy joven… y eso no me lo quita nadie.
M.a.c: ¿El Goya pesa?
M.V: Sobre todo, cuando es tu primera película, has trabajado con grandes profesionales, todos te regalan el oído y te premian. Eso desestabiliza muchísimo porque te lo acabas creyendo y piensas que siempre va a ser así. No todo es empezar, lo duro es mantenerse. Estoy muy agradecida por ese premio. Me ha dado trabajo, reconocimiento y cierta fama, pero mantengo los pies en la tierra.
M.a.c: ¿La televisión es una asignatura pendiente en tu carrera?
M.V: Es una asignatura pendiente, pero es que tampoco he tenido muchas ofertas en este medio. Me han hablado de muchos proyectos, pero solo me han llamado una vez para hacer un personaje y fue hace muy poco. No lo pude hacer porque estaba rodando una película pero me hubiese encantado. No sé si por haber hecho tanto cine se piensan que soy más inaccesible, pero nadie me ha preguntado si me interesa hacer televisión.
M.a.c: ¿Te gustaría obtener el reconocimiento mediático que te da la televisión?
M.V: No me interesa demasiado. Lo he visto en amigos y me parece muy duro de llevar. Adoro viajar en metro, pasear por la calle sin que nadie me moleste y hacer muchas otras cosas que no podría si todos me conocieran. No sé como lo llevaría si me ocurriera esto, pero imagino que no muy bien.
M.a.c: ¿Cómo recuerdas la primera vez que te subiste a las tablas?
M.V: Fue un vértigo tremendo. Disfrutaba mucho con las clases de teatro, pero cuando lo hice a nivel profesional fue totalmente distinto. Tenía la presión de mi nombre detrás y eso no me dejaba disfrutar. Recuerdo que con la primera obra que hice tuve pesadillas durante dos meses pensando que tenía que volver a repetir todo desde el principio porque a la gente no le gustaba. Cuando después hice “Llueve en Barcelona” fue completamente distinto. Estaba más confiada, me relajé y disfruté muchísimo.
M.a.c: ¿Eres una actriz vulnerable?
M.V: Mucho, aunque también dicen que soy bastante moldeable. Siempre necesito tener cerca al director porque es mi gran apoyo, incluso, antes que mis compañeros. El director es el que mueve la batuta y crea la relación que tienen  los actores. Por eso, es importante confiar en él. Hay algunos directores que no les gusta trabajar con los actores y eso muy duro, porque te obliga a hacer un trabajo personal muy fuerte y a engancharte donde puedas. Tenemos que trabajar lo mejor que sepamos y no pararnos a pensar que lo estamos haciendo mal. Si es así, confía, porque ya te lo dirá el director.
M.a.c: ¿Cómo llevas las horas muertas de los rodajes?
M.V: Bastante bien, porque me distraigo muy fácilmente y me gusta perder el tiempo. Si son grandes espacios de tiempo me llevo un libro para leer un rato o me voy a hablar con los técnicos. Por suerte, tengo mucha facilidad para concentrarme y cuando escucho la palabra “acción” ya estoy lista para empezar. Me gusta llegar con los deberes hechos para que en el rodaje pueda estar relajada y no tener que pensar en nada.
M.a.c: ¿Alguna vez has sentido envidia de tus amigas porque llevan una vida más normal?
M.V: Sí, un poco. Sé que me he perdido muchas cosas propias de una chica de mi edad, he asumido muchas responsabilidades y algunos tempos han ido muy deprisa, pero también he sido yo la que he querido que eso fuera así. Siempre me ha gustado arriesgarme, jugármela y, si no queda otra, morir en el intento. Gracias a esta profesión he vivido cosas que sé que no hubiera vivido dedicándome a otra cosa y eso no lo cambio por nada.
M.a.c: Tengo entendido que “La Mula” la ha terminado otro director. ¿Es complicado ser dirigido por dos directores en un mismo proyecto?
M.V: Yo solo rodé con Michael Radford y, para mí, él ha sido mi director. Yo no viví esa pesadilla, pero imagino que ha tenido que ser muy duro. Es muy doloroso cuando estás en medio de una guerra, pero todos los actores hemos estado muy unidos y eso ha sido muy bonito.
M.a.c: ¿Qué ocurre cuando los sueños se hacen realidad?
M.V: Que quieres más.

Written by miradaacamara

31 marzo, 2010 at 2:44 pm

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Ciro Miró: “Ya todo está inventado”

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Ángel Caballero/Mira a cámara
Siempre tuvo claro que su vida transcurriría delante de las cámaras o encima de un escenario. Su primera película, “Fotos”, le sirvió para reafirmarse en su decisión y abandonar su ciudad natal para probar suerte en Madrid. Ciro Miró ha pasado por series como “El Comisario” o “Policías” y en el cine lo hemos visto en “Incautos” o “La Conjura del Escorial”

Mira a cámara: Empezaste muy joven en esta profesión…
Ciro Miró: Tomé la decisión de ser actor cuando tenía nueve años. A los catorce comencé a estudiar arte dramático e hice mi primera película con dieciséis. La película se titulaba “Fotos” y pensaba que después de este trabajo y de compartir reparto con Gustavo Salmerón, María Asquerino, Amparo Muñoz, Micky Molina o Simón Andreu todo iba a ser más fácil. Así que me vine a Madrid a seguir formándome y a trabajar. Ahora tengo treinta y tres años y aquí sigo luchando. Paso a paso, haciendo trabajos más grandes y otros más pequeños.
M.a.c: ¿Crees que fue una decisión acertada?
C.M: Sí. Pienso que mientras más salgas, vivas en sitios distintos y conozcas más cosas, serás mucho más rico como persona y como actor. Lo de quedarme en un sitio estancado es algo que nunca ha ido conmigo.
M.a.c: ¿Qué es para ti el arte?
C.M: Una forma de expresarme. Mi abuelo solía decir “hace tiempo que el arte murió” y, en cierto modo, estoy de acuerdo con él. Ya todo está inventado y eso se puede comprobar en la música, en la pintura e incluso se puede ver en las interpretaciones de muchos actores.
M.a.c: ¿Crees que la prensa puede ser un buen aliado para el actor?
C.M: Es un arma de doble filo, porque puede ser un gran aliado que te ayude a subir o un enemigo que acabe con tu carrera. Siempre he pensado que el que la sigue la consigue y, al final, el tiempo nos pone a todos en nuestro sitio. Hay muchos actores que llevan años trabajando, recibiendo muchas críticas y un día hacen un trabajo donde demuestra su valía y calla todas las malas críticas.
M.a.c: ¿Alguna vez has pensado que puede que nunca te vuelvan a llamar?
C.M: Por suerte, aún no he pasado ese vértigo. En ese sentido tengo que ser muy optimista porque siempre que estoy realizando un trabajo pienso que después va a venir otro. Creo que el trabajo llama al trabajo y todos cuando hacemos algo tenemos la esperanza de que guste para vengan otras ofertas.
M.a.c: ¿Podrías vivir alejado de las cámaras y focos?
C.M: De las cámaras de la prensa, sí. De las cámaras de cine me sería imposible. Ojalá pudiera…
M.a.c: ¿Eres seguidor de entregas de premios como los Goya o los Oscars?
C.M: Suelo verlo por curiosidad, por ver que pasa en el mundo y estar un poco al día. Pero no soy de hacer porras con los amigos para ver quién gana y cosas así.
M.a.c: ¿Te gustaría llegar a recibir alguno de estos premios?
C.M: A todo el mundo le gusta ser premiado, pero no es algo que me quite el sueño. Cuando era pequeño solía pensar más en esas cosas, ahora sé que no se puede empezar la casa por el tejado y prefiero pensar en el proceso sin preocuparme por el resultado.
M.a.c: Te has formado en esgrima, hípica, canto… ¿Son necesarias estas cosas para ser actor es por capricho tuyo?
C.M: Creo que es importante tener una buena formación. Soy muy exigente conmigo mismo y con mi trabajo. Nunca me han llovido las ofertas, me he tenido que currar los trabajos y eso solo se puede hacer estando bien preparado. Cuando empecé con “La conjura del Escorial” empecé a dar clases de esgrima porque el personaje lo requería. Me enganché a ese deporte y acabé sacándome el título de profesor de esgrima. Hablar idiomas es algo que también me ha abierto muchas puertas.
M.a.c: En “La conjura del Escorial” trabajaste con el amplio elenco de actores extranjeros. ¿Qué aprendiste de su forma de trabajar?
C.M: Tanto Julia Ormond, como Jurgen Prochnow o Jason Isaacs eran actores que venían a trabajar y no a hacer amigos. Estaban en todo momento colocados en sus marcas, no querían dobles de luces, eran muy disciplinados y serios en el trabajo. No coincidí en muchas secuencias con Julia pero me dejó asombrado lo señora que fue en todo momento, lo entusiasmada que estaba con su personaje y su manera de implicarse en el proyecto.
M.a.c: ¿Guardas alguna anécdota de ella?
C.M: Por contarte alguna, te podría decir que el último día de rodaje organizó una cena en el hotel donde se alojaba para despedirse de algunos compañeros. Fue muy atenta y muy cercana con todos nosotros. Como una más.
M.a.c: ¿Has rezado para conseguir un papel?
C.M: He rezado, me he llevado todos los amuletos que he encontrado a las pruebas, he intentado meditar para relajarme, he puesto vinagre debajo de la cama… lo he hecho todo y nunca ha funcionado (risas)
M.a.c: ¿Qué es lo que nunca debe hacer un actor?
C.M: Llegar sin saberse el texto. Si te sabes el texto de una forma tan mecánica que no tienes ni que pensar, gran parte de tu trabajo ya está solucionado con eso, porque luego lo puedes jugar mucho más  y estar más pendiente de tu compañero. Cuando vas sin saberte el texto estás más pendiente de lo que tienes que decir que de las pautas que te da el director o del trabajo que estás haciendo con los compañeros.
M.a.c: ¿Qué le dirías a un director de casting si lo tuvieras delante?
C.M: Que miren, que juzguen y que mucha suerte con lo que encuentren.

Written by miradaacamara

27 marzo, 2010 at 4:47 pm

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Tony Bernetti: “Los actores de musical estamos condenados a permanecer en un segundo plano”

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Ángel Caballero/Mira a cámara
No tardaron el colgarle la etiqueta de sex symbol
juvenil, gracias a su trabajo en la serie “Un Golpe de Suerte”, pero él prefiere restarle importancia a este tipo de cosas y centrarse en su trabajo como actor. En estos momentos Tony Bernetti se encuentra de gira con el musical “Grease”, donde interpreta a Denny Zuko.

Mira a cámara: Para documentarme sobre ti, he sacado mucha información de internet ¿Tú sueles buscarte en este medio?
Tony Bernetti: Supongo que como casi todos, para saciar mi ego, me gusta leer lo que dice el público sobre mí. Donde no suelo entrar es en los foros o a leer críticas.
M.a.c: ¿Qué opinión te provoca cuando te ves?
T.B: Me encanta verme y leer las entrevistas que me hacen, porque si se trata de hablar de mí, nadie me conoce mejor que yo. Creo que soy un buen crítico conmigo mismo.
M.a.c: Eres actor, cantante y bailarín…
T.B: Mi formación como bailarín es más escasa pero tengo facilidad para aprender y no tengo problema para coger pasos o adaptarme a varios estilos. Estoy formado en las tres disciplinas de las artes escénicas porque creo que es importante que un actor pueda defender cualquier papel.
M.a.c: ¿Te gustaría llegar a grabar un disco?
T.B: Sí, por qué no. Lo que ocurre es que en España no existe un tipo de música como la que me suele gustar. Me siento más atraído por la música de algunos artistas extranjeros como Michael Buble.
M.a.c: ¿Es difícil componer un personaje desde la técnica teatral en un musical?
T.B: Es muy complicado porque el musical tiene un lenguaje distinto en el que todo parte de la sobreactuación y la caricatura. No te permite profundizar en exceso en un personaje porque te despistas con la música y otros elementos de este género.
M.a.c: ¿Crees que en España se valora lo suficiente a los actores que trabajan en musicales?
T.B: En ese sentido, creo que estamos condenados a permanecer en un plano más secundario, aunque el esfuerzo y la energía que requiere estar en un musical sea mayor. Hay muchísimos artistas como Víctor Ullate Roche, Natalia Millán o Ignacio Vidal que llevan años trabajando en musicales y la gente solo los conoce cuando hacen cine o televisión. Esa gente hace un trabajo impresionante y desgraciadamente no están valorados como se merecen.
M.a.c: ¿A ti te ocurrió esto cuando protagonizaste “Un golpe de suerte”?
T.B: Yo lo notaba en la gente que me esperaba a la salida del teatro, que me reconocían de la tele. Lo único que cambió en mi trabajo fue que me subieron el sueldo y me ofrecieron un personaje titular, pero siempre intenté hacerlo lo mejor que pude como si fuera el protagonista.
M.a.c: ¿Fue un autentico “Golpe de suerte”?
T.B: La televisión me abrió muchas puertas porque conocí a mucha gente y adquirí cierta fama como actor. La serie no estaba mal, pero le faltaba un toque de misterio, para mi gusto, porque desde el comienzo era fácil intuir lo que iba a ocurrir con la trama principal. Los guiones estaban bien, las localizaciones eran maravillosas, teníamos bastante presupuesto pero… no funcionó. A veces es inevitable comparar las series españolas con otras que vienen de fuera como “Lost” o “Héroes” y lo cierto es que no hay color, porque en cada uno de los capítulos de estas producciones pasan mil cosas.
M.a.c: ¿Se te quedó alguna asignatura pendiente?
T.B: Me habría gustado tener más tiempo para poder profundizar mejor en el personaje. Todo iba muy deprisa y solo tuve tiempo para ver algunas películas de mis actores favoritos- James Dean y Marlon Brando– para trabajar la rebeldía que tenía mi personaje.
M.a.c: ¿Qué aprendiste de trabajar en una serie diaria?
T.B: Muchísimas cosas. Estaba acostumbrado a hacer teatro y tuve que hacer un gran esfuerzo para controlarme delante de la cámara. Aprendí de compañeros a los que admiro mucho como Toni Cantó o Aníbal Soto, con el que no tenía una relación especialmente buena pero que respetaba mucho por el trabajo tan bueno que realizaba.
M.a.c: Eres canario. Creo recordar que te quitaste el acento para la serie…
T.B: Había estudiado doblaje y eso me ayudó bastante. Me lo curré mucho leyendo los guiones una y otra vez, en voz alta para trabajar el acento. La voz es un instrumento más con el que el actor trabaja y una característica del personaje que hay que tener en cuenta para preparar el personaje. Si te encuentras con un personaje catalán, gallego o andaluz, ayuda si lo compones desde el acento.
M.a.c: A raíz de “Un golpe de suerte” se te ha catalogado como un sex symbol. ¿Te identificas con esta etiqueta?
T.B: Las etiquetas son algo que siempre han existido, pero también es cierto que pesan lo que tú quieres que pesen. Prefiero darle la menor importancia a este tipo de cosas porque corres el riesgo de endiosarte y eso dura lo que dure la emisión de una serie. Prefiero que se me valore como actor y no como sex symbol porque es muy efímero, y como opinar es gratis, el día que mi cuerpo cambie o empiece a envejecer, estaré expuesto a todas las críticas e imagino que no tiene que ser muy agradable.

Written by miradaacamara

23 marzo, 2010 at 1:43 am

Publicado en Nuevas miradas