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Nuevas miradas para el cine español

Fernando Andina: “Los actores no somos tan importantes”

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Ángel Caballero/Mira a cámara
Carmen Utrilla le brindó su primera oportunidad, un pequeño papel en “Al salir de clase” que apenas iba a durar tres meses. Su personaje gustó y aguantó cuatrocientos capítulos más. Después de este trabajo vino el teatro, dos películas y el público reconoció su valía manteniéndolo durante siete años en “El comisario”. Hace poco, también lo pudimos ver en “Sin tetas no hay paraíso” y ahora se encuentra inmerso en la grabación de “Gavilanes”, la adaptación que prepara Antena 3 de la colombiana “Pasión de gavilanes”

Mira a cámara: ¿Qué podemos esperar de “Gavilanes”?
Fernando Andina: La historia de tres hermanos pobres que intentan esclarecer la muerte de su hermana pequeña, que murió junto al padre de las tres hermanas ricas. El punto de partida es muy parecido al de la serie original, pero conforme va avanzando la trama, podremos ver muchos cambios, porque está adaptado a la sociedad española. Otra de las novedades es que se va a emitir en prime time, y no como la colombiana que era diaria.
M.a.c:  Otras adaptaciones, como “Sin tetas no hay paraíso”, se desmarcaban mucho de la original. ¿En este caso ocurre lo mismo?
F.A: No te puedo decir porque aún no he visto material suficiente como para expresar una opinión, pero hay compañeros que han seguido la original y que han visto ésta, que me han dicho que no guardan demasiado parecido.
M.a.c: En esta serie  te reencuentras con algunos compañeros con los que ya has trabajado. ¿Es más agradecido cuando ocurre esto?
F.A: Por supuesto que si. Justo antes de esta serie inicié otro proyecto que se iba a llamar “Fuera de juego”. La protagonista era Diana Palazón, con la que ya había coincidido en “Al salir de clase”.  Entre los compañeros de “Al salir…” existe como un código o un buen rollo que imagino que será porque todos hemos salido de ahí. El hecho de que Rodolfo Sancho, con quien nunca llegué a coincidir pero nos conocíamos y nos llevábamos muy bien, y Diana Palazón, que es como mi hermana, aceptaran, influyó  mucho en mi decisión de formar parte del proyecto.
M.a.c: ¿Ese grado de amistad y confianza se nota en el trabajo?
F.A: Yo lo agradezco mucho porque sé que me puedo acercar más al otro actor, para proponer cosas juntos o pedirles consejos. Soy consciente de que trabajando puedo llegar a ser muy bruto, por eso, si tengo delante a un actor que no conozco, me cuido mucho con los comentarios que hago para no herir ninguna sensibilidad.
M.a.c: Has hablado de “Fuera de juego”, un proyecto que se cayó antes de estrenarse. ¿Qué elementos crees que pueden garantizar el éxito de una serie?
F.A: Absolutamente ninguno. Conozco algunas que tenían todo lo necesario para triunfar y no han llegado a emitir ni el tercer capitulo. Luego hay otras por las que nadie apostaba y han llegado a ser auténticos pelotazos.
M.a.c: ¿Alguna vez te has tomado el fracaso de un proyecto, del que formabas parte, como algo personal?
F.A: En “Fuera de juego” yo era el protagonista absoluto y estaba en el ochenta por ciento de las secuencias. Por eso, cuando no funcionó la serie fue inevitable mirarme al espejo y no preguntarme: “¿Qué he hecho mal?”. Luego hablas con la gente que está arriba y te dicen que todo ha sido por motivos empresariales o por que no confiaban en el proyecto en general, y te bajan, un poco,  el ego.
M.a.c: ¿Sueles ver mucho la televisión?
F.A: No mucho, la verdad. Seguir un programa significa tener estar a una hora determinada delante del televisor. Eso es  algo que por mi profesión y por mi manera de ver la vida, me es imposible.
M.a.c: ¿Preparas tus personajes leyendo biografías de otros actores?
F.A: Me gustan mucho las biografías en general, de gente a la que admiro. Las leo por curiosidad y como fuente de inspiración, pero no con la pretensión de intentar imitar o querer tener una carrera igual. Recuerdo que cuando entré en “Al salir…”, acababa de salir de la escuela de interpretación y era muy analítico y metódico. Han pasado once años en los que, sobre todo, he hecho mucha televisión y he aprendido a ser más intuitivo. Estudio y preparo la esencia del personaje en general, pero no en cada momento.
M.a.c: Cuando pasas muchos años en una serie, acabas conociendo muy bien al personaje. Mejor a ti mismo, ¿no?
F.A: Sí, eso me ha llegado a ocurrir en “El comisario” o en “Al salir…”. Los guionistas suelen tener la suficiente inteligencia como para llegar a escribirte el personaje para ti, por lo que ellos van viendo de tu trabajo. De estos casos hay ejemplos muy claros como el trabajo de Miguel Ángel Silvestre en “Sin tetas…”. En la novela su personaje no tenía tanto protagonismo y él llegó a convertirlo en un éxito, gracias al gran trabajo que hizo.
M.a.c: Llegaste a “Al salir…” para interpretar a un personaje malvado y, ahora, en “Gavilanes” te enfrentas a otro parecido. ¿Te sientes encasillado?
F.A: No. Cuando entré en “Al salir…” firmé solo por tres meses y pensé que mi personaje no tenía salvación, porque era el tipo que mataba al primer gran amor del personaje que interpretaba Alejo Sauras. Acabé haciendo cuatrocientos capítulos como el tío simpático al que los demás le hacían todas sus confesiones y me fui por la puerta grande. En “Gavilanes” interpreto a Fernando, un hombre que se deja llevar por su ambición desmesurada. No creo que existan personajes buenos, ni malos. Creo en los matices y en el motor que impulsa los conflictos.
M.a.c: ¿Te gustaría tener una carrera cinematográfica más amplia?
F.A: Te confieso que es un medio en el que me gustaría profundizar más, porque sólo he hecho dos películas. Espero poder desarrollar una carrera cinematográfica, pero es cierto que también soy tremendamente feliz en la televisión.
M.a.c: ¿Cómo recuerdas tus comienzos?
F.A: Decidí ser actor con diecisiete años. Entré en una escuela de interpretación y cuando acabé años después, me ofrecieron entrar en “Al salir…”. En un principio rechacé la oferta porque me habían inculcado la idea de que tenía que aprovechar mi profesión para hacer algo por la sociedad. Carmen Utrilla me convenció de que tenía que aceptar el papel y, sin haberlo previsto, los guionistas acabaron brindándome uno de los personajes más bonitos que he tenido en mi carrera. Con los años he aprendido que no somos tan importantes y que los que realmente pueden hacer algo por la sociedad son gente como los abogados, los médicos o los políticos.
M.a.c: ¿Eres feliz en tu trabajo?
F.A: Soy un enamorado de mi trabajo. Por eso, siempre que me llaman para ofrecerme algo, soy incapaz de decir que no. Cuando he rechazado un proyecto, ha sido porque realmente no podía hacerlo. Vivo en Madrid y dejo mi casa, a mi pareja y a mis amigos, para irme a Barcelona a grabar. A vivir en un hotel y despertarme a las cinco de la mañana… pero es que eso me encanta, independientemente del sueldo y muchas otras ventajas.

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Written by miradaacamara

12 abril, 2010 a 5:00 pm

Publicado en Nuevas miradas

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