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Nuevas miradas para el cine español

Llega… “CEMENTERIO DE ELEFANTES”

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El cortometraje “Cementerio de elefantes” que dirige Darío Paso-Jardiel, ya está en marcha. Ángel Caballero, Marta Hazas, Macarena Gómez y César Sánchez forman el reparto de este corto, que está escrito por Jaime Palacios. La soledad, los miedos y el egoísmo son el eje central de la historia que rodea a los protagonistas.

PARA SABER ALGO MÁS SOBRE “CEMENTERIO DE ELEFANTES” PODÉIS VISITAR SU BLOG: cementeriodeelefanteselcorto.blogspot.com

(FOTO: Erika Gasparini)

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Written by miradaacamara

22 marzo, 2010 at 12:22 am

Publicado en Actualidad

Marta Solaz: “Tenemos que ser una generación con iniciativa”

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Ángel Caballero/Mira a cámara
Marta Solaz atraviesa uno de los momentos más dulces de su carrera. Lleva dos años trabajando en la serie catalana “Ventdelplá”; la acabamos de ver en “After” y en “Trash”, por la que ha estado nominada a los premios Gaudí de la Academia de cine de Cataluña y tiene pendiente el estreno de la película “Propios y extraños”. La actriz, que ha trabajado en varios musicales, también es la vocalista de un grupo de música, “Maratta”

Mira a cámara: Se podría decir que éste, está siendo un año de cine para ti. ¿Cómo lo estás viviendo?
Marta Solaz: Con mucha ilusión, porque había hecho teatro y televisión, y el cine era como asignatura pendiente. Han sido papeles secundarios, pero estoy contenta, porque parece que a la gente le han gustado.
M.a.c: Han sido tres películas en un año (Trash, After y Propios y extraños) ¿Fue duro compaginar?
M.S: No llegaron a coincidir, pero fue curioso, porque en “Trash” interpretaba a una mujer embarazada, feliz con su matrimonio, que no ve que su marido no tiene las mismas necesidades que ella, y en “After” era como el mismo personaje pero tres años después. Ha sido una experiencia muy buena, sobre todo, porque he podido trabajar con varios directores y he conocido algo más del circuito de festivales de cine.
M.a.c: Una de las que más repercusión ha tenido ha sido “Afer”. ¿Cómo preparaste ese personaje?
M.S: No buscando un resultado y disfrutando de lo que ocurría en el momento. Confié y trabajé la escucha hacia mi compañero, Tristán Ulloa. Tuvimos muchos ensayos en los que pude trabajar con el equipo y el director, y eso me ayudó bastante.
M.a.c: ¿Has cambiado tu manera de trabajar desde que comenzaste hasta ahora?
M.S: Siempre he tirado de la intuición para preparar un personaje. Sigo apoyándome en ella pero, desde hace algunos años, incorporo mucho de lo que he aprendido de mis clases con Juan Carlos Corazza.
M.a.c: ¿Qué opinas de las críticas?
M.S: No me suelo quedar ni con lo bueno, ni con lo malo. Lo que más valoro es que me sirva de algo y me ayude a reflexionar para crecer como actriz.
M.a.c: ¿Crees que ésta es una profesión sin memoria?
M.S: Sí, pero no nos queda otra que mantenernos ahí y recordar que existimos. Aunque también pienso que tenemos que ser una generación con iniciativa y no estar siempre esperando a que te llamen. Si no llegan los proyectos, hay que crearlos y hacer cosas creativas que nos motiven a seguir adelante.
M.a.c: Tengo entendido que también tienes un grupo de música. ¿Cómo surgió esta iniciativa?
M.S: Cuando conocí a Raúl Monzón, un compositor de música fantástico. Comenzamos a ensayar sin ninguna pretensión más que la de pasárnoslo bien y disfrutar mucho con la música. Vamos haciendo nuestros conciertos y grabando maquetas. Hacemos un buen equipo…
M.a.c: ¿Pones más corazón en la música o en la interpretación?
M.S: Es una pregunta difícil. Intento poner el corazón en todo lo hago, pero es cierto que tengo más ambición con la interpretación.
M.a.c: ¿Qué haces antes de salir al escenario o escuchar acción?
M.S: Respiro y confío en mi.
M.a.c: Hay muchos actores inquietos, ¿A ti también te pasa esto?
M.S: Por desgracia, sí. Me suele pasar cuando estoy en la cama, queriendo dormir, y empiezan a venirme ideas a la cabeza. Me mueve mucho la pasión, la ilusión y el entusiasmo. No creo que pudiese estar trabajando en algo que no me ilusione… no podría.
M.a.c: ¿Eres amiga de tus amigos?
M.S: Siempre he pensado que soy una gran privilegiada por tener los amigos que tengo y por eso intento no fallarles. Creo que no hay nada mejor que estar rodeada de la gente que te quiere y poder compartir tu vida con tus amigos.
M.a.c: ¿Es importante para ti adquirir cierto reconocimiento?
M.S: Es algo de lo que intento huir, porque hace años me movía bastante y me causó mucha ansiedad e inseguridad. Lo único que consigues con eso es valorarte en función de lo que te valoren los demás y no creo que eso se real, ni sano. Imagino que aún queda algo de eso, soy consciente y cuando tengo ese sentimiento procuro suavizarlo.
M.a.c: Dicen que eres pura elegancia ¿Crees que es un buen término para definirte?
M.S: No sé cómo me verán los demás. Es bonito escuchar algo así, pero lo cierto es que soy muy patosa (risas)
M.a.c: Cuando te pierdes… ¿Dónde te encuentras?
M.S: Pienso que no es tan importante encontrarse como avanzar por un buen camino. Dicen que se hace camino al andar, y yo estoy completamente de acuerdo. Para mí son más interesantes las cosas que encuentro en el camino o lo que me ha motivado para ponerme en marcha, que llegar a algún sitio.

Written by miradaacamara

16 marzo, 2010 at 5:35 pm

Publicado en Nuevas miradas

Nacho López: “No puedo ser más afortunado, me dedico a lo que me gusta”

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Ángel Caballero/Mira a cámara
Llegó a Madrid con poco más que una maleta y sus ganas de ser actor. Su gran oportunidad fue Al salir de clase,
donde interpretó a Sergio durante dos años. De todo esto hace casi una década, en la que Nacho López nos ha regalado trabajos en Con dos tacones, Circulo rojo, Impares o Amar en tiempos revueltos. Lo último ha sido la exitosa Tv Movie El Pacto, dirigida por Fernando Colomo.

Mira a cámara: Dicen que el trabajo de un actor es personal pero el resultado es público…
Nacho López: Ésa podría ser una buena definición. Nuestro trabajo tiene que ser personal y compartido con el director y con los compañeros, porque no hay que olvidar que tanto en teatro, en cine o en televisión, nunca estamos solos. Dependemos de un equipo artístico y técnico y sin ellos, el público no podría vernos.
M.a.c: ¿Son más difíciles los personajes episódicos o los fijos?
N.L: Los episódicos son un poco más dolorosos porque tienes que estar más pendiente de coger el tono de la serie y encajar en el ritmo que lleva, que de tu interpretación. Es duro porque tus compañeros ya llevan un tiempo trabajando juntos y desarrollando sus personajes, se conocen y tienen una relación que es muy difícil de crear si solo vas a grabar dos días. Solo había hecho un episódico antes de entrar en Al salir de clase y cuando, dos años después, ésta acabó, me costó enfrentarme a ellos.
M.a.c: ¿Alguna vez has grabado un episódico con la idea de llegar a convertirte en un fijo?
N.L: No. Yo sé para lo que me han contratado y desempeño ese trabajo lo mejor que sé. Si luego tienes suerte, porque tu personaje gusta, y sigues en la serie pues mejor, pero no es algo que me plantee a priori.
M.a.c: Se dice que ésta es una carrera de fondo. ¿Tú qué opinas?
N.L: En mi caso, espero que sea una carrera de fondo y no quedarme sin aliento porque quiero dedicarme a esto toda vida. Es una carrera donde hay muchas alegrías y muchas decepciones pero, a día de hoy, a mi me compensan más las alegrías. Llevo ya algunos años en esta profesión… He hecho algunos trabajos pequeños y otros más grandes. Lo más importante es seguir ahí y hacerte tu camino, poco a poco.
M.a.c: ¿Y cuando no tienes proyectos a la vista?
N.L: Hay que buscarlos o tenemos que crearlos nosotros mismos. He tenido temporadas mejores y otras peores, pero afortunadamente desde que me vine a Madrid y comencé en esta profesión he podido vivir de esto.
M.a.c: ¿Eres inquieto?
N.L: Mucho.
M.a.c: ¿Es más importante confiar en uno mismo o que los demás confíen en ti?
N.L: Las dos son muy importantes. En ambos casos, la confianza se va ganando conforme vas trabajando y te vas demostrando a ti, y a otros, lo que eres capaz de hacer.
M.a.c: ¿Qué esperabas conseguir cuando te viniste a Madrid?
N.L: Dedicarme a ésta profesión. Cuando llegué no tenía nada, vivía en una pensión y no conocía a nadie. Por suerte, poco a poco, fueron saliendo las cosas. Si hace diez años me hubieran dicho que ahora estaría aquí… firmaría sin pensármelo dos veces.
M.a.c: ¿Y dónde te ves en los próximos diez años?
N.L: Ojalá que en los próximos años me vaya, por lo menos, como hasta ahora. No tengo grandes pretensiones ni pienso en llegar a Hollywood. Me conformo conque sigan llegando nuevos personajes e historias que me aporten cosas, como persona y como actor. No puedo ser más afortunado, me dedico a lo que más me gusta.
M.a.c: Tu gran oportunidad llegó con Al salir de clase. ¿Cómo viviste ese momento?
N.L: Tuve bastante suerte porque me cogieron para Al salir… a los cinco meses de llegar a Madrid. Entré con una promoción de cinco o seis actores que aterrizábamos nuevos en la serie que ya era un éxito y tenía muchos seguidores. Recuerdo el primer día que llegue al set, me encontré con Mariano Alameda y me dijo “Ya verás lo que es esto, te va a cambiar la vida” En aquel momento pensé que no tenía razón y que era algo que solo le podía pasar al él porque era el protagonista. El tiempo ha demostrado que él tenía razón porque, efectivamente, me cambió la vida.
M.a.c: ¿Te ha pesado la etiqueta de Al salir de clase?
N.L: Es que en aquel momento no estaba muy bien vista en la profesión. Lo veían sólo como una serie para adolescentes, pero los que estábamos ahí, éramos actores que habíamos estudiado nuestra carrera y soñábamos con dedicarnos a esto. A pesar de ser una serie diría que nos obligaba a ir muy rápido y de nuestra juventud, creo que era un producto muy digno. Con el paso del tiempo todo el mundo ha reconocido el esfuerzo y la dedicación que poníamos todos los que trabajábamos ahí. Siempre me he sentido muy orgulloso de mi etapa en Al salir de clase y creo que es una parte muy importante de la televisión española.
M.a.c: Tengo entendido que has escrito algún guión… ¿Te atreverías a interpretar algo escrito por ti?
N.L: Nunca me lo había planteado, pero puede ser. Lo bueno de ser el autor es que tienes muy claro como son los personajes. Imagino que si fuera a interpretarlo, ya partiría de una base, no tendría que investigar tanto y conocería a fondo todas las motivaciones del personaje porque las he creado yo. Pero tengo más curiosidad por ver a otros actores interpretando personajes escritos por mí, para ver que lectura sacan y como los defienden.
M.a.c: ¿Qué te ha mantenido en esta profesión?
N.L: Mi empeño en seguir formándome como actor, todo lo que he aprendido de mis compañeros y no dejar de confiar en mí. Hay que seguir aprendiendo, reciclarse, hacer cursos y prepararse para seguir creciendo como actor y poder afrontar personajes más complejos.

Written by miradaacamara

9 marzo, 2010 at 5:48 pm

Publicado en Nuevas miradas

Álex Barahona: “Disfruto con el trabajo de los actores que evolucionan y afrontan nuevos retos”

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Ángel Caballero/Mira a cámara
El ser actor no estaba en sus planes pero cuando la oportunidad se cruzó en su vida aceptó. Gracias a series como Los Serrano o Sin tetas no hay paraíso descubrió cómo funciona el mundo de la televisión, pero fue el teatro (Yepeto, El enfermo imaginario) lo que lo curtió y le enseñó a amar esta profesión. Álex Barahona comienza estos días la grabación de los nuevos capítulos de Física o Química, tiene pendiente el estreno de un corto (El mejor día de mi vida) y la Tv Movie El Gordo.

Mira a cámara: ¿Por qué crees que dicen que ésta es una profesión de locos?
Álex Brahona: Porque es un oficio en el que estás continuamente jugando con tus sentimientos y eso ya provoca un punto de locura. Cuando estás sobre un escenario o en un plató vives unas experiencias que te trasportan a otro mundo y no las olvidas nunca aunque se baje el telón.
M.a.c: ¿Te asustan más las tablas o la cámara?
A.B: A mí me asusta todo. Siempre que empiezo un proyecto pienso que no voy a poder hacerlo. Más adelante, con los ensayos, empiezo a coger confianza y veo la cosas de un modo más optimista. La cámara te permite tener un margen de maniobra más amplio y según que estés haciendo, no requiere una excesiva concentración. Sin embargo en el teatro tienes que estar continuamente alerta y todo lo que sucede a tu alrededor influye en tu trabajo.
M.a.c: ¿Fuiste al teatro para demostrar que te merecías un sitio en la profesión o era una necesidad que tenías como actor?
A.B: En ningún momento quise reivindicar nada, fue un reto personal. Supongo que necesitaba saber y sentir lo que era estar encima de un escenario para averiguar en donde me estaba metiendo. Me apetecía trabajar un personaje con mucho tiempo, hacer un trabajo muy minucioso y ponerlo en pie para ver qué pasaba. La primera obra que hice fue Yepeto y lo pasé muy mal al principio, porque creo que estaba un poco por encima de las posibilidades que en aquel momento tenía como actor.
M.a.c: En aquella obra hacías un desnudo integral ¿Existe algo más duro para un actor?
A.B: Sí, desnudar el alma y exponer tus sentimientos. No soy nada pudoroso, pero recuerdo que cuando encaré Yepeto, al principio, no me apetecía hacerlo. En el momento en que empecé a construir el personaje, vi la necesidad de hacer esa escena. Me costó más llegar a ese punto que el hecho de desnudarme.
M.a.c: De todas las críticas que te hicieron… ¿Cuál es la que más te dolió?
A.B: Al principio me afectaba mucho este tipo de cosas, pero hace muchos años que dejé de preocuparme, porque pienso que es imposible que le gustes a todo el mundo. Cuando te embarcas en un proyecto tienes que confiar en un equipo, en unos compañeros y en un director. Da igual lo que te digan, nadie mejor que uno mismo sabe lo que ha hecho y cuál ha sido el resultado.
M.a.c: ¿Qué tal llevas el éxito y la fama?
A.B: Por ahora no he tenido la oportunidad de hacer un protagonista para que todas las miradas caigan sobre mí. Pienso que no hay que ser conformistas, hacer lo que a uno le gusta, lo mejor que sepa, y si la fama te llega, saber llevarla.
M.a.c: ¿Te ha sido más fácil entrar en la profesión por tener una belleza física?
A.B: Es cierto que en los primeros trabajos sabes el tipo de personaje que vas a hacer y a lo que entras. Conforme van pasando los años, te vas involucrando en la profesión, maduras como actor y eres consciente de que la belleza física es algo muy efímero que tiene los días contados. Por eso, hay que prepararse, seguir adelante con tu trabajo e ir cada vez más allá. Tener un cierto atractivo te beneficia para algunos papeles, pero cuando tienes más ambición y quieres optar a otro tipo de personajes te puede llegar a perjudicar, porque hay mucha gente que no mira más allá de un físico.
M.a.c: ¿Eres un actor vocacional?
A.B: Nunca he sido vocacional en nada de lo que he hecho. Estudié química porque mi mejor amigo presentó la solicitud y como no me atraía ninguna otra carrera me metí con él. Entré en una agencia de publicidad para ganar algo de dinero, sin saber a dónde me iba a llevar ni lo que supondría para mí. Poco a poco y gracias a los trabajos que he hecho, he entrado en un mundo que me gusta, donde soy feliz y donde, por primera vez, siento que debo de estar. Nunca busqué nada y me llegó por casualidad. Sólo espero que las ganas e ilusión que estoy poniendo en esta profesión perduren en el tiempo.
M.a.c: ¿Qué tipo de carrera te gustaría llegar a tener?
A.B: Cuando pienso en referentes nunca sé si fijarme en aquellos que han tenido una carrera muy sonada o en la de otros que han hecho menos ruido pero que siempre han estado ahí con personajes pequeños y muy bien desarrollados. Me gustan los actores que van evolucionando y que afrontan nuevos retos en cada trabajo. Para mí, la ambición no es tener más éxito, sino crecer y mejorar cada día.
M.a.c: ¿Te gusta conceder entrevistas?
A.B: No me suele importar. Ésta está siendo bastante diferente, pero por norma general suelen ser bastante parecidas y, al final, todo acaba siendo siempre lo mismo. También pienso que la prensa es una manera de estar en contacto con el público y ya sabemos que el actor se debe al público.
M.a.c: ¿Cómo valoras el paso del tiempo?
A.B: Lo noto cuando veo a mis compañeros de la serie que son mucho más jóvenes y no se lo plantean tanto, pero conforme te vas haciendo mayor y tienes más campo de visión para ver la parrilla… te das cuenta de que cada vez hay menos papeles. La vida del actor es tan larga como uno quiera, o le permitan, porque siempre podrás interpretar aunque no seas el protagonista de una película de éxito.

Written by miradaacamara

1 marzo, 2010 at 10:51 pm

Publicado en Nuevas miradas

Alejandro Cano: “Empezar un nuevo proyecto es como empezar de cero”

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Ángel Caballero/Mira a cámara
Comenzó su carrera, siendo muy joven, haciendo un episodio en Médico de familia. Luego compaginó el teatro con papeles secundarios en televisión, hasta que llegó su gran oportunidad en Tío Willy. En su filmografía figuran series tan conocidas como Al salir de clase o Desaparecida, peliculas (La línea recta) y TV Movies como El crimen de los marqueses de Urquijo
. Recientemente, lo hemos visto en Vaya Tropa. A pesar de todo, Alejandro Cano, confiesa que cada vez que se sumerge en un nuevo proyecto, siente que empieza de cero.

Mira a cámara: Si yo te digo que ésta es una profesión injusta, tú me respondes…
Alejandro Cano: Que estoy totalmente de acuerdo contigo. Aunque soy de los que piensan que el que la sigue, la consigue. Hay que tener claro que actor eres, en que punto de tu carrera te encuentras, no compararte con otros y aceptar que no todo el mundo puede estar arriba.
M.a.c: Acabamos de verte en Vaya Tropa. ¿Ha sido muy duro enfrentarte a un programa diario?
A.C: Sí, porque el ritmo de trabajo es agotador. Cuando todo va tan rápido tienes que aprender a aceptar que habrá veces que los guiones no estén cuando tienen que estar, que las órdenes de trabajo cambian a cada instante, aprender a trabajar con varias unidades… Ha sido un trabajo muy duro pero muy gratificante, porque todo esto te da mucha disciplina y consigues resolver situaciones complicadas con más facilidad.
M.a.c: ¿Tienes algún tipo de ritual antes de empezar a grabar?
A.C: No me gusta que me hablen, trato de estar concentrado y de relajarme, siempre que el entorno me lo permita. Los tiempos de relajación que enseñan en las escuelas para practicar antes de grabar, son imposibles de llevar a cabo en un rodaje. En el trabajo hay que estar listo a la voz de “acción” y ahí, cada uno, tiene que prepararse como pueda.
M.a.c: ¿Te costó encontrar tu propio método de trabajo?
A.C: No. Puede que sea porque, siempre, me he visto como un actor muy intuitivo. Me da mucha envidia cuando veo los guiones de algunos compañeros, que están llenos de anotaciones. Los míos están como si me los acabaran de dar y no me los hubiera estudiado. Aunque no me guste escribir apuntes, hago un trabajo previo de precisión que se queda en mi cabeza y que, más adelante, incorporo al personaje. Tampoco suelo estructurar mucho las cosas, porque pienso que, si haces eso, luego no dejas espacio para que nazcan cosas en el momento.
M.a.c: ¿Un reto como actor?
A.C: Vivir de esta profesión toda la vida y ganarme el respeto de mis compañeros.
M.a.c: Cuándo ves el trabajo de algún compañero… ¿Eres sincero con tu crítica?
A.C: Si me la piden, sí. Suelo ser bastante sincero, valorando el momento y el modo de decir las cosas. Creo que estamos demasiado acostumbrados a que nos adoren y, en ocasiones, una crítica desde la sinceridad y la honestidad, no viene nada mal.
M.a.c: ¿En alguna ocasión, has pensado que tu carrera daría un giro importante y luego no fue así?
A.C: Claro que sí. Cuando con veintitrés años vienes de hacer una serie y te dan un protagonista en cine, crees que tu carrera va a ser siempre así. El tiempo te enseña que, en esta profesión, las cosas funcionan de un modo distinto y que ésta, es una carrera de fondo.
M.a.c: ¿Eres muy cinéfilo?
A.C: Mucho, sobre todo me gusta el momento en el que se establece un diálogo entre el espectador y la película. Estamos muy acostumbrados a la industria americana y desgraciadamente, este diálogo, en este tipo de cine, no se da. Por eso, hay que abrir los ojos a nuevas películas que llegan de otros países. No logro entender como hay actores que nunca, o casi nunca, van al cine. Es difícil olvidar la primera vez que vi películas como Casablanca o Une couple parfait de Nobuhiro Suwa.
M.a.c: ¿Trabajas para vivir o vives para trabajar?
A.C: Desde que tengo uso de razón he estado encima de un escenario. Cuando, siendo un adolescente, me formé y comencé a dedicarme profesionalmente a esto, lo hice por amor. Es cierto que con los años vas madurando y tienes unas necesidades, facturas que pagar… Hay que estar  muy enamorado o no te dedicas a ello, porque los que lo miran desde fuera no se pueden hacer una idea de lo dura que es esta profesión.
M.a.c: ¿Podrías decirme cuales han sido los tres momentos más emocionantes de tu carrera?
A.C: El primero: cuando me dieron mi primer episódico en Médico de familia. El segundo: vivía en Barcelona, pensando que no volvería a trabajar, y me llamó Pep Armengol para hacer el casting de La línea recta. Durante la prueba me comunicó que el papel era mío y me puse a llorar ahí mismo. Y el tercero: cuando me seleccionaron para entrar en el Talent Campus de la Berlinale.
M.a.c: ¿Te has planteado tirar la toalla?
A.C: Muchas veces. Yo tengo una carrera muy irregular. He hecho desde protagonistas en cine o Televisión, a un personaje de reparto con dos frases. Ha habido momentos de parón durísimos en los que me he planteado dejarlo todo, pero sólo me lo he planteado. De algún modo, es sano pararse y plantearse las cosas porque te reafirma en lo quieres y en lo que no.
M.a.c: ¿Quiénes son los que más valoran tu trabajo?
A.C: Mi madre y mi amigo Jaime Palacios, porque los demás ven un resultado, pero ellos son los únicos que saben todo el trabajo y el esfuerzo que pongo para conseguir levantarlo. Ellos son los que más han aguantado mis lágrimas, la incertidumbre y lo que me ha costado seguir luchando por dedicarme a esta profesión.
M.a.c: ¿Fue más duro llegar o mantenerse?
A.C: Es que no considero que haya llegado a ningún sitio, por eso, tampoco me he tenido que mantener en nada. He trabajado en muchos proyectos, pero cada vez que empiezo algo nuevo, siento que empiezo de cero. Lo único que siempre he tratado, es de mantener viva mi presencia dentro de la profesión.

Written by miradaacamara

27 febrero, 2010 at 6:15 pm

Publicado en Nuevas miradas

Darío Paso: “Con los años, nos volvemos más locos”

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Ángel Caballero/Mira a cámara
Es el último de una larga saga ligada directamente al mundo del arte y el espectáculo. Los genes no le traicionaron y acabó delante de las cámaras, trabajando en películas como: Mensaka, Tapas, Salvajes o No digas nada. Darío Paso, además ha escrito y dirigido los cortometrajes: ¿Y tú?, Los diez pasos y, más recientemente, 55, protagonizado por la actriz Rocío Paso, su madre, que llevaba años alejada de la profesión.

Mira a cámara: Viniendo de una familia tan ligada al mundo el espectáculo, es difícil querer dedicarse a otra cosa, ¿no?
Darío Paso: De niño tenía muy claro que quería ser dibujante o director de cine, porque es algo que veía en casa como muy normal. A los once años, mi profesor de arte dramático del colegio me propuso para un corto y durante el rodaje de éste, me empecé a enamorar de esta profesión.
M.a.c: Con los años has retomado ese sueño de dirigir…
D.P: Mi gran pasión siempre ha sido el cine y ponerme detrás de la cámara. En la adolescencia empecé a dirigir cortos amateurs y, poco a poco, he ido aprendiendo y haciendo otros más profesionales. Esto no quiere decir que vaya a dejar de lado mi carrera como actor. Me gustaría compaginar estas dos facetas, al igual que han hecho Peter Mulan o Icíar Bollaín. Reconozco que disfruto mucho actuando pero me llena más la dirección. Soy bastante creativo y muy inquieto, por eso hay veces que no me basta con interpretar.
M.a.c: ¿Protagonizarías algunos de tus trabajos como director?
D.P: Creo que es una idea que nos tienta a muchos actores cuando nos ponemos a dirigir. No he salido en mis cortos porque pienso que es algo que solo pueden hacer Kenneth Branagh, Orson Welles y pocos más. Es muy difícil auto dirigirse, porque estás dividido y no te puedes centrar en algo concreto para trabajar.
M.a.c: ¿Eres muy crítico con tu trabajo?
D.P: Intento ser lo más objetivo posible, pero soy una persona que no deja la cabeza quieta ni un segundo y esto se extrapola a la profesión. Me juzgo bastante y soy muy inseguro, en la vida y en el trabajo.
M.a.c: En 55, tu último corto, has dirigido a tu madre. ¿Cómo ha sido trabajar con la familia?
D.P: Ya había trabajado con mi padre, César Sánchez, en unos capítulos de una serie. No deja de ser una experiencia muy bonita pero muy rara, porque son tus padres y es difícil desconectar en ese sentido. Mi madre, Rocío Paso, es una excelente actriz que llevaba muchos años retirada. Hacía tiempo que quería reavivarle la ilusión por su carrera, encontré una temática cercana a nuestra historia familiar y le propuse interpretarla porque no había nadie mejor que ella para hacerlo.
M.a.c: ¿Te costó convencerla?
D.P: Sí, porque al llevar tantos años fuera de la profesión, tenía mucho miedo a hacer una interpretación que resultara pasada y antigua. Como le pasó a muchas actrices, mi madre empezó a tener hijos, se dedicó por completo a su familia y se retiró. Pero cuando eres un buen actor, da igual el tiempo que lleves alejado de las tablas, o de que época vengas… solo tienes que desoxidarte con unos ensayos y tirar para adelante.
M.a.c: ¿Sueles consultar a compañeros cuando tienes que preparar un personaje?
D.P: No consulto con nadie que no sea el director o el guionista del trabajo que estoy haciendo. Creo que pedir demasiados consejos a compañeros puede hacer daño a tu creación porque, al fin y al cabo, el que tiene la batuta y en quien tienes que confiar, es en el director. Con los años he aprendido que tú no eres quien prepara los personajes, sino que son ellos los que te preparan a ti. Al contrario de lo que dicen muchas técnicas actorales, yo compongo mis personajes de fuera a dentro. Empiezo a crear su forma física y, poco a poco, voy interiorizándolo. También, es muy importante hacer un buen análisis de guión para comprender cuatro cosas básicas, que definen y crean al personaje.
M.a.c: ¿Alguna vez te has parado a pensar que, por el paso del tiempo, hay personajes que ya no vas a poder interpretar?
D.P: Claro que se me ha pasado por la cabeza, pero, justamente, la gran mayoría de los personajes que siempre me han atraído, han sido más mayores. En ese sentido, estoy tranquilo, porque aún estoy a tiempo de interpretar a los personajes que más me gustan.
M.a.c: ¿Crees que tener un físico determinado te delimita para cierto tipo de personajes?
D.P: Tengo muy claro que hay personajes que nunca voy a poder interpretar por mi físico. Siempre se me ha considerado un actor “tipo”,  y por eso es muy difícil que yo haga de galán. La mayoría de mis personajes han sido cómicos o malvados, pero eso son estereotipos que están ahí y hay que aceptarlo. Creo que, por desgracia, se tiene muy en cuenta el físico –sobre todo en el campo audiovisual- y es una venda que tendremos que quitarnos, porque en otros países ya se ha hecho con muy buenos resultados.
M.a.c: ¿Se aprende más trabajando o viendo el trabajo de otros?
D.P: De las dos formas. En esta profesión tienes que ser una esponja y empaparte de todo lo que te rodea. Yo he aprendido mucho de ver otros trabajos y de todos los compañeros con los que me he encontrado a lo largo de mi carrera. Considero que uno de los mejores actores que tenemos en este país y de los que más he aprendido es, Víctor Clavijo. Es un gran guía y un gran referente como actor y como persona.
M.a.c: Se dice que ésta, es una profesión de locos. ¿Después de veinte años, estás más loco o más cuerdo?
D.P: Estoy mucho más loco (Risas) Para ser artistas, tenemos que tener un punto de locura o una sensibilidad especial. Empezamos más sanos y nos vamos volviendo más locos con el paso de los años, porque es una profesión que se alimenta del estrés, de las fobias, de los miedos… Este es el único trabajo artístico donde tus herramientas son tu cuerpo y tus emociones. Eso acaba pasando factura, en lo bueno y en lo malo.

Written by miradaacamara

23 febrero, 2010 at 6:58 pm

Publicado en Nuevas miradas

Silvia Abascal: “Nunca he pensado en una retirada”

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Ángel Caballero/Mira a cámara
Narciso Ibáñez Serrador le dio su primera oportunidad en el programa 1, 2,3 y apenas dos años después se puso a las órdenes de Manolo Iborra en Pepa y Pepe. El cine llamó a su puerta con El tiempo de la felicidad
y desde entonces no ha parado de trabajar en películas tan importantes como: El Lobo, Vida y Color o La Dama boba, por la que obtuvo su tercera nominación al Goya. Silvia Abascal, acaba de finalizar la gira teatral de Días de vino y rosas, junto a Carmelo Gómez, y ha estrenado La Herencia de Valdemar.

Mira a cámara: ¿Cómo preparas tus personajes?
Silvia Abascal: Depende de cómo sea, algunos implican mucho trabajo de observación, documentación, y estudio. Otros parten de algo más intuitivo, más cercano o impulsivo. Mi escuela, el estudio de Corazza, me parece el espacio perfecto para investigar y probar, para perderme y encontrarme.
M.a.c: ¿Cuál ha sido el personaje que más te ha costado defender?
S.A: Soy incapaz de quedarme con uno. En este oficio, lo bello y arriesgado es que cada nuevo trabajo significa una aventura distinta. Tengo muy presente, ahora, el de Sandra (Días de Vino y Rosas) porque acabo de terminar la gira. Su compleja personalidad, su dependencia absoluta del alcohol, su pérdida de dignidad, su bajada a los infiernos… fue todo un viaje.
M.a.c: ¿Qué ha supuesto para ti esta obra?
S.A: Ha sido uno de los trabajos más importantes en mi camino teatral. Carmelo y yo hemos trabajado siendo uno. Nos hemos sumergido al límite en el amor y en el dolor de una pareja alcohólica. Una gira intensísima, salvaje y el teatro lleno todos los días. Uno de los mejores regalos de esta gira, ha sido la compañía técnica. Nunca he tenido una igual.
M.a.c: ¿Qué tienes que encontrar en un guión para enamorarte?
S.A: Me gustan las diferencias, los contrastes, y los retos. Mi ilusión no sólo se basa o se centra en mi personaje. Puede que me ilusione el equipo con el que voy a trabajar (técnico o artístico), puede que sea el género, el medio, o su temática.
M.a.c: ¿Cómo recuerdas la primera vez que te viste en televisión?
S.A: Eso si que supuso un mal trago (risas) Mi primer trabajo fue en la tv, en el 1,2,3. Si ya es difícil o extraño escuchar tu voz en una cinta de audio, imagínate cuando ves también tu imagen. Necesito que pase el tiempo para observar y disfrutar los trabajos con un poco de objetividad.
M.a.c: ¿Y tu primer trabajo en cine?
S.A: Fue El tiempo de la felicidad. Recuerdo el cartel en la fachada del cine y ver el trabajo de todos mis compañeros en pantalla grande. En esa película escuché por primera vez el “cinco y acción” y el sonido de una claqueta, antes de abrir y cerrar el plano. Guardo recuerdos fantásticos de ese proyecto y de aquel equipo.
M.a.c: Dicen que esta profesión tiene poco memoria y que olvida a los actores con mucha rapidez. ¿Tú qué crees?
S.A: A los actores puede, pero cuando te emociona algo, te revuelve, cuando por lo que sea te toca dentro una palabra, una mirada, una secuencia, un silencio en una función… El recuerdo de esa sensación no se olvida, permanece.
M.a.c: ¿Suena mejor el aplauso del púbico o el de la crítica?
S.A: El de la crítica se agradece mucho. Pero el calor y energía que tiene un aplauso sincero e intenso que escuchas en el teatro, cuando estas encima del escenario… No hay nada comparable.
M.a.c: Has trabajado con grandes profesionales ¿De quién has aprendido más?
S.A: De cada uno de ellos he aprendido cosas diferentes. He tenido la suerte de trabajar con actores y compañeros muy grandes como: Blanca Portillo, Roberto Enríquez, Eduard Fernández, Rosa María Sardá, o Vicky Peña.
M.a.c: ¿Crees que ayuda tener un padrino en esta profesión?
S.A: Nunca he tenido un padrino. Pero sí hubo una persona que me dio mi primera oportunidad cuando no tenía ningún tipo de experiencia, Narciso Ibáñez Serrador. Me hizo el casting más largo e intenso que he hecho y confió en mí desde entonces.
M.a.c: ¿En algún momento has pensado en tirar la toalla?
S.A: He tenido momentos bajos o en los que he estado más vulnerable, pero nunca he pensado en una retirada. Respeto y quiero mucho este oficio, con toda su dificultad y su belleza.
M.a.c: ¿Merece la pena seguir luchando por estar al pie del cañón?
S.A: Sí, porque es una profesión en la que si eres curioso puedes aprender muchas cosas y muy diferentes. Meterte en otras mentes y otros cuerpos, hace que no juzgues, te acerca a la tolerancia y te amplía horizontes. Pienso que el arte en cualquiera de sus ramas es una comunicación, una emoción, un tocar y revolver dentro de las cabezas, latidos y estómagos.

Written by miradaacamara

18 febrero, 2010 at 5:58 pm

Publicado en Actualidad